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Fiscal rompe pacto de silencio en la villa 20
Abraldes recorrió la villa y parte del Indoamericano entre las 7 y las 13 junto a personal de la Gendarmería nacional vestido de civil para evitar una situación conflictiva. Lo hizo acompañado además por Diosnel Pérez, referente de la villa y uno de los principales voceros de la toma del Indoamericano.
Visión
Durante la visita, los vecinos se acercaron al fiscal para contarle su visión de los episodios de la semana pasada. En algunos casos le entregaron cartuchos hallados luego del desalojo del martes de la semana pasada, el día en que fueron asesinados Bernardo Salgueiro y Rosemary Chura Puña. Los relatos de los pobladores de la villa motivaron que Abraldes organizara nuevas rondas de declaraciones testimoniales. En su mayoría, reforzaron la teoría acerca de la posible responsabilidad de la Policía Federal en los primeros dos homicidios cometidos en el ámbito del Indoamericano. Los primeros testigos que pasaron por la fiscalía abonaron esa tesis, que también se vio fortalecida por los resultados de los estudios periciales practicados por expertos de la Gendarmería a pedido de Abraldes.
Para el fiscal era clave visitar la villa 20 en vista de que tanto Salgueiro como Chura Puña fueron muertos en ese enclave o bien en las cercanías. Para realizar la recorrida habló previamente con los referentes de la villa, entre ellos Pérez, para que la medida judicial tuviese consenso.
Interrogante
Entre los elementos recolectados, al funcionario judicial le llamó la atención una cinta -similar a la utilizada por los policías cuando deben acordonar un espacio- con la leyenda «Huracán, sos de primera». En esa línea, recordaron que un hombre que declaró ayer ante el juez de la causa, Eliseo Otero, a cargo del expediente, está identificado como barra brava de ese club de fútbol. Juan Carlos Cappella fue indagado y dijo que el arma con la que fue filmado era de juguete.
Pero la recorrida sumó un elemento que no necesariamente aportará a la investigación del fiscal, pero que abrió un nuevo interrogante en torno de la toma y posterior desalojo del Indoamericano. Los vecinos dieron por hecho que será inminente la instalación de un polo farmacéutico en el parque, un proyecto que data de 2005 y que hasta ahora no se había retomado por el rechazo de los pobladores de la villa.
En esa línea, Diosnel Pérez le contó a este diario: «Se vendieron 87 mil metros cuadrados a 120 pesos cada uno. Querían vender más pero nosotros lo peleamos. Todo forma parte de una operación que se definió en 2005, el mismo día en que salió la ley de urbanización de la villa, que nunca se cumplió».
El referente agregó que la supuesta iniciativa del polo «está a cargo de la Corporación del Sur», la propietaria del predio, y dijo que «incluso ya tiene contratada una aseguradora». «Estamos seguros que el año que viene empieza, y tenemos mucha preocupación porque en ningún lugar del mundo se hace algo así dentro de una ciudad por los niveles de contaminación que genera», sostuvo Pérez.


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