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Fondo buitre amenaza al canje (va rumbo al 65%)
De todas maneras, surgieron algunas amenazas inesperadas para la operación, puntualmente de los fondos buitre que operan en Estados Unidos. Trascendió que uno de ellos, que sería Elliot, estuvo motorizando la aprobación de una ley en el estado de Nueva York que aplique un gravamen a las emisiones de deuda que surjan de reestructuraciones. Una ley con nombre y apellido: República Argentina. Con la sanción de la misma se apuntaba a bloquear indirectamente la transacción, dado que el impuesto hacía inviable financieramente el cierre de la misma.
Durante toda la semana pasada se desató una guerra de lobbies en el Parlamento del estado de Nueva York por este proyecto. Por un lado estaban los intereses de los fondos buitre; del otro, los de la Argentina, impulsados por los abogados que asesoran al Gobierno y entidades financieras ávidas de que se concrete el canje. La iniciativa, según reconoció una fuente oficial, ya estaría detenida. Incluso se hablaba de que ya no tenía margen, por cuestiones relativas al calendario legislativo en este estado y las modificaciones a su presupuesto 2010. Lo que quedó claro para los funcionarios argentinos es que los legisladores son permeables en todas las latitudes.
Para los 12 días que restan para el cierre del canje de la deuda, el equipo económico tiene previsto lanzar una operación final de seducción a los pequeños bonistas, la mayoría de ellos concentrados en Italia y Alemania. Trascendió que está prevista una fuerte campaña en medios en esos dos países, puntualmente TV, radio y diarios. En la misma se mostrarán los beneficios de adherir a la transacción, con especial énfasis en lo que fue la carta fuerte marcada en la propuesta: el pago al contado de los intereses desde 2005, año en que se hizo la primera oferta bajo la gestión de Roberto Lavagna y Guillermo Nielsen.
Con esta jugada, y contando a favor con el ritmo que se está evidenciando diariamente de adhesiones (neto de errores de imputaciones en la confección de las 13 hojas que se deben entregar a los bancos), la expectativa oficial es llegar a 12.000 millones de dólares en bonos en default ingresando al canje. Ello representaría el 65%. Claro que por razones políticas -y hasta de cábala- Boudou seguramente se guarda esa baraja a jugar en el momento del anuncio oficial de adhesión: ese día apuntaría a sorprender con un número muy superior al mínimo vital y móvil del 60%. Al fin y al cabo, todo se mueve en función de las expectativas: hace dos meses, el 65% era un fracaso y ahora representaría una holgada victoria del Gobierno en la operación a la luz de la «tragedia griega».


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