21 de octubre 2015 - 00:23

Fondos incumplirán una norma por un "error de cálculo" oficial

La exigencia que impuso la Superintendencia de Seguros hace sólo un mes sobre los fondos comunes de infraestructura, de ampliar hasta el 30% la porción de sus inversiones en instrumentos productivos (los llamados "inciso K"), resultó imposible de cumplir para muchos de ellos y empujará a algunas aseguradoras, a partir de hoy, a caer en "infracción". El motivo parece haber sido un error de cálculo del organismo oficial: la falta de instrumentos productivos que hay en el mercado impidió a estos fondos alcanzar el mínimo del 30% que les exige la normativa, aún después de que se les concediera una primera prórroga desde el 30 de septiembre hasta hoy.

Según pudo confirmar este diario, hay grandes fondos de infraestructura que no lograron llegar a esa porción. Y que en los últimos días se apuraron a pedir al Gobierno una segunda extensión del plazo. La mayoría de ellos alcanza a haber invertido, en promedio, apenas un 16% de la cartera, casi la mitad de lo que se le exige.

El efecto que tendrá esta "infracción" es incierto: si la Superintendencia decide hacer caer el rigor de su regulación, muchas aseguradoras que tenían inversiones en estos fondos deberán hacer rescates masivos para evitar incumplir con una exigencia similar que también recae sobre ellas. Sin embargo, hasta última hora de ayer los ejecutivos del sector confiaban en alguna concesión oficial: un comunicado que garantice la prórroga, que les indique concretamente cuánto pueden computar de cada fondo, o que les contemple incluir en forma de notas a los estados contables las razones de sus incumplimientos.

Los principales afectados por la nueva exigencia habían sido Schroder, Megainver, Compass Group, Gainvest y SBS, que hasta el momento de la modificación tenían una ínfima parte de sus inversiones (alrededor del 10%) en activos que pertenecen al inciso k. Sólo dos de ellos (SBS y Gainvest) se aproximaron con éxito a la nueva cifra que exige el Gobierno. Las aseguradoras, que deben destinar un mínimo de entre el 8% y un 18% (según el segmento) del total de sus inversiones a instrumentos de "inciso K", sólo podrán computar sus inversiones como el proporcional del patrimonio que los fondos tengan en bonos productivos; y no, como hasta ahora, el total. Es decir: una compañía de seguros que tiene colocado $ 100 millones en un fondo de infraestructura que sólo invierte el 2% de su patrimonio en el inciso k, deberá considerar aplicado a este inciso, a partir de ahora, sólo $ 2 millones. Antes consideraba el monto completo: los $ 100 millones.

La superintendencia de Seguros fijó en un 30% la parte del patrimonio que deben tener invertida los grandes fondos de infraestructura en el "inciso k". El verdadero objetivo fue, en su momento, forzar a estas compañías a destinar una parte más grande de sus patrimonios a financiar a la petrolera estatal YPF, y presionar a las aseguradoras -que invierten en estos fondos- a reordenar carteras, con enormes ventas de títulos que hicieron caer transitoriamente- el contado con liquidación (un tipo de cambio que sirve de referencia al "blue").

Ya muchos ejecutivos, consultoras y agencias de riesgo habían advertido sobre el impedimento que tendrían los fondos comunes y las aseguradoras para cumplir. "En el corto plazo, existiría un cuello de botella. Se prevé que el plazo establecido resulta escaso para que algunos fondos se alineen por completo con la normativa y computen al 100% como ´inciso k´ para las compañías de seguro, por lo que es probable que algunas se vean imposibilitadas de cumplir con los mínimos a ser invertidos en instrumentos 'inciso k", había advertido hace ya un mes, en un informe, el director de entidades financieras de Fitch Ratings, Gustavo Ávila. En el largo plazo, el problema será el deterioro de las carteras: "Es necesario mencionar el potencial riesgo crediticio de los fondos. Ante el fuerte incremento en la demanda de ´inciso k´ es probable que la calidad de sus carteras exhiba un deterioro. Las administradoras prácticamente deberían comprar toda emisión más allá de su evaluación de la calidad crediticia del emisor o instrumento", había sugerido.

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