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Forsyth revela su pasado de espía
Autor de historias de espionaje inspiradas en un realismo que cautivó a sus lectores, Forsyth hace en esta ocasión un racconto de su vida en primera persona. El título dice mucho: "The Outsider, My Life In Intrigue"(El Outsider, Mi vida en Intriga). Es la narración de una vida sin duda poco común, desde su nacimiento en el tranquilo Kent inglés a la Universidad de España, hasta su aventura como piloto de la RAF (el más joven hasta ahora enrolado en el Reino Unido) o como periodista más allá del Muro de Berlín. Forsyth también fue corresponsal de guerra en los años 60, sin dejar de lado por otra parte su éxito como escritor: marcado, a partir de 1970, por los best seller planetarios "El Día del Chacal", "Dossier Odessa", "Los perros de la guerra" o "El cuarto protocolo". Una trama a la que le faltaba sólo un capítulo, el del agente secreto encubierto.
La "autobiografía" será la que llenará este vacío. La sospecha de que Forsyth pudo haber tenido tratos con los servicios de Su Majestad era lógica y estaba escrita de alguna manera en su vida, en sus lazos, en la capacidad para recoger informaciones, en sus giras por el mundo, en las revelaciones y medios de admisión filtrados por el interesado entre libros y anécdotas. El escritor es un hombre aventurero, capaz de cruzar las fronteras del mundo en el apogeo de la Guerra Fría y durante el turbulento crepúsculo del colonialismo: en otras palabras, era un candidato natural para el MI6, destacan los diarios de Londres. La vida de Frederick Forsyth, insiste The Telegraph, ha sido por otra parte "digna de James Bond", por sus actividades de reportero o sus testimonios como observador de conflictos y conspiraciones.
A partir de los años juveniles que lo vieron ocuparse como periodista de la conspiración de la ultraderechista OAS para asesinar a Charles De Gaulle (la trama del "Día del Chacal") y después corresponsal de Reuters en Alemania del Este y en Checoslovaquia, detrás de la Cortina de Hierro. Un territorio que en la percepción de la época era considerado "enemigo", donde Forsyth coquetea con al menos dos bellas informantes de la Stasi y de la Policía política de Praga: una "Trampa de miel" en la jerga de los espías. Sin ignorar a la África negra, donde el autor del best seller más tarde cubrió la guerra entre Nigeria y los rebeldes de Biafra: primero para la BBC y luego como free lance, cuando desde Londres se le dijo simplemente "basta" para no crear molestias a los intereses del Gobierno británico. Ese fue quizás el momento del acoplamiento con el MI6. Y no se puede excluir que esta relación peligrosa puede haber ayudado a Forsyth a alejarse también de los años recientes: como cuando, en 1974, fue capaz de escapar en el último minuto en Hamburgo de un traficante de armas que según parece lo había desenmascarado, después de infiltrarse en un círculo de mercaderes de la muerte fingiendo ser un intermediario de la Sudáfrica racista, con el fin de recolectar información últil para la trama de "Los perros de la guerra". Para más detalles sobre la doble vida del agente secreto doble vida deberá esperarse la aparición de "El Outsider".
Agencia ANSA


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