San Pablo - Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez no pudieron ocultar su frustración a raíz del empantanamiento de las negociaciones para un proyecto conjunto entre las petroleras estatales Petrobras y PDVSA. Ambos mandatarios mantuvieron un encuentro en Salvador, Bahía, pero debieron postergar por otros tres meses el acuerdo para desarrollar una refinería en el estado brasileño de Pernambuco que lleva años de negociación.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«No podemos conceder a Petrobras un precio diferenciado. El precio tiene que ser de mercado y así funciona en todo el mundo, en Cuba, Estados Unidos y Rusia», dijo Chávez en privado a la comitiva brasileña antes de firmar otros acuerdos bilaterales. Por error, esas palabras fueron traducidas y reproducidas por el sistema de audio que escuchaban los periodistas. Ello ocurrió durante tres minutos.
El conflicto radica en que Petrobras se niega a permitir a PDVSA vender a un precio menor al del mercado brasileño el diésel que generaría la refinería Abreu e Lima, cuya construcción comenzó en 2006 y está a cargo, por el momento, de la petrolera brasileña. (Ver más información en pág. 19.)
El primero en dar explicaciones sobre el fracaso en las negociaciones fue el brasileño. «Si logro hacer elegir a Dilma Rousseff, jefa de Gabinete, precandidata a Presidente por el oficialismo, voy a ser presidente de Petrobras y José Sergio Gabrielli (actual titular de la empresa) será mi asesor», bromeó Lula para distender el diálogo.
«Confieso que siento frustración, es un tema de años. Lamentable. No fuimos capaces de cerrar un acuerdo. La culpa es de los dos gobiernos», respondió Chávez mientras escuchaban los periodistas en la sala de prensa ubicada en el hotel Pestana.
La pretensión del Gobierno venezolano es que PDVSA se asocie con el 40% de participación en la construcción de la refinería Abreu e Lima en el puerto de Suape.
«Si la Muralla China hubiera demorado tanto, la humanidad no la tendría», dijo luego Lula, ya on the record. El brasileño explicó que «no fue posible un acuerdo entre Petrobras y PDVSA porque son dos niñas bonitas. Fue un verdadero duelo de titanes», dijo Lula.
Más allá de este diferendo, Lula suavizó la tensión al insistir en el pedido al Senado de su país para que apruebe el ingreso de Venezuela al Mercosur. «Hace diez años que Chávez está esperando la adhesión al Mercosur. Ya tuvimos la aprobación de la Cámara de Diputados y estamos esperando la audiencia en la que el Senado deberá votar», dijo Lula. Los Congresos de la Argentina y Uruguay ya dieron respaldo al ingreso de Caracas al bloque, y aún resta el aval de Paraguay.
En tanto, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) informó que liberará créditos por u$s 4.300 millones para financiar obras de infraestructura en Venezuela. A cambio, empresas brasileñas participarán en la realización de los proyectos.
Dejá tu comentario