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Fracasó traspaso de Atanor a grupo israelí
Atanor es una de las principales productoras de agroquímicos del país, en especial de glifosato, el herbicida «estrella» de la producción agropecuaria actual. También hace insecticidas y fertilizantes. Desde la compra de los ingenios Concepción y Marapa, es la tercera productora de azúcar del país, sólo superada por Ledesma y San Martín del Tabacal. Hasta 2009 también era dueña del ingenio Los Leales, pero lo vendió.
Igual que sus dos grandes competidoras, este acceso a la caña de azúcar (y a su bagazo, materia prima de los biocombustibles) la hace una de las productoras de cara al futuro de ese complemento de las naftas de petróleo, tal como anunció varias veces su CEO, Miguel Ángel González, quien aseguró -antes de que se conociera la oferta israelí- que la compañía se concentraría en energía, azúcar, biocombustibles y agroquímicos como sus tres negocios principales.
Cabe apuntar que desde el comienzo se dejó claro que la venta no incluía los ingenios, las plantaciones de azúcar ni los proyectos de biocombustible que maneja Atanor, así como tampoco sus inversiones en China. El único dueño de este complejo agroindustrial que tiene también una planta en China en sociedad con una firma local es el estadounidense Denis Albaugh, que la fundó en 1979 y reside en el estado de Iowa. El casi octogenario «tycoon» tiene, además -y con otras razones sociales-, empresas productoras de glifosato y otros agroquímicos en Estados Unidos, México y Brasil, lo que lo convierte en uno de los mayores fabricantes del sector en América.
La oferta de los israelíes, que también fabrican agroquímicos en diversas plantas distribuidas en todo el planeta, incluía un tramo en efectivo que recibiría Albaugh, y que era de unos u$s 350 millones; otros u$s 455 millones en acciones de la compradora, y la asunción de la deuda de Atanor, que rondaría los u$s 300 millones. Según versiones que pudo recoger este diario, el problema habría estado justamente en el monto de los pasivos de Atanor en el momento de determinar el valor de compra.
Desde la empresa en venta aseguraron que «nunca se estuvo cerca de concretar; los israelíes, como son un grupo que cotiza en Bolsa, tuvieron la obligación de informar que estaban en negociaciones para la compra de una empresa, pero después podríamos decir que no se avanzó casi nada».
Podría decirse entonces que el desembarco del grupo israelí se frustró; fuentes de Atanor aseguran que se trató de el tercer intento que hace Magan de quedarse con la empresa, y no fue la vencida. Sin embargo, y pese a que las dos partes dieron por terminada la gestión, no sería de extrañar que hubiera un «repechaje»: para los israelíes entrar en el mercado argentino de agroquímicos sería la puerta que les abriría el Mercosur (léase Brasil), y Albaugh parece con ganas de vender.


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