La oposición al macrismo hizo ayer el último intento por desplazar del cargo de jefe de la Policía porteña al ex comisario Jorge Palacios, a quien Mauricio Macri nombró en el puesto. La designación fue criticada por un sector de la comunidad judía -por el supuesto encubrimiento de pruebas del atentado a la AMIA-, organismos de derechos humanos y distintos partidos políticos. Por eso el kirchnerismo, entre otras fuerzas de la Legislatura porteña, buscó en la Comisión de Seguridad modificar la ley de creación de la Policía porteña para que el titular de ese instituto deba contar con acuerdo legislativo para ser nombrado. Sin embargo, no sólo no hubo acuerdo entre la oposición al macrismo, sino que además una modificación de ese carácter no podría ser aplicada en forma retroactiva, de modo que Palacios igualmente seguirá designado. Ante el debate, el macrismo presentó su propio proyecto para archivar el de la oposición y quedó en mayoría. El macrismo argumentó que «la Ley 2.894, de Seguridad Pública, en su artículo 20 establece que la Policía Metropolitana depende jerárquica y funcionalmente del jefe de Gobierno a través del Ministerio de Justicia y Seguridad». Agregó entonces que «la Legislatura nunca ha obligado al Poder Ejecutivo a solicitar acuerdo de la Legislatura para el nombramiento de ningún funcionario más allá de los dispuestos por la Constitución» y aconsejó que se archive la iniciativa de la oposición.
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Ayer, familiares de víctimas del atentado a la AMIA reunidos en Memoria Activa volvieron a rechazar el nombramiento de Palacios porque «estuvo vinculado a la etapa del encubrimiento de la investigación del atentado».
Memoria Activa remarcó que «Palacios fue denunciado como partícipe del encubrimiento por el fiscal Nisman en mayo del año pasado y el juez federal Ariel Lijo lo indagó por esos hechos, por lo que sería inminente su procesamiento» y solicitó «la revisión inmediata de esta designación».
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