10 de noviembre 2014 - 00:00

Franca Masu-Lidia Borda: un encuentro formidable

La italiana Franca Masu y la argentina Lidia Borda son dos cantantes, que además de tener muy buena técnica, saben interpretar visceralmente, y allí está su mejor virtud.
La italiana Franca Masu y la argentina Lidia Borda son dos cantantes, que además de tener muy buena técnica, saben interpretar visceralmente, y allí está su mejor virtud.
Actuación de Lidia Borda (con D. Godfrid, piano; A. Argañaraz, guitarra; P. Pomeraniec, cello; y P. Motta, contrabajo-) y Franca Masu (con M. Harris, piano). (Centro Cultural Torquato Tasso; 7 y 8 de noviembre). 

La italiana Franca Masu navega en aguas diversas. Oriunda de la isla de Cerdeña, y de la ciudad de Alghero, en la que para más distancia se habla aún en catalán, su elección fue la amplitud. Grabó discos cantando en distintas lenguas e hizo convivir al jazz con el bolero, la clásica canción popular italiana, el fado y las composiciones propias. Y como era previsible en esa búsqueda, se sintió atraída por las músicas del Río de la Plata.

Cuando alguien en su tierra la invitó a hacer el disco de tango "Hoy como ayer", salió a la búsqueda de información a través de Internet y descubrió a Lidia Borda como a una de sus favoritas, por lo que terminó resultando natural que una productora lograra la unión de estas dos mujeres sobre el mismo escenario.

El concierto del Torquato Tasso se planteó en dos partes bien diferenciadas, una para cada una de las cantantes. Masu hizo sus propios temas, coqueteó con su tango a la italiana, tuvo el toque de gran entusiasmo para el público con "Volare" y "Un anno d'amore", cantó en italiano, en catalán y en castellano, y sumó el vals "Flor de lino" y la zamba "Alfonsina y el mar" a su lista argentina. En la segunda parte, mucho más extensa, Borda dio cuenta de su presente, con tangos y valses criollos, por supuesto, pero también con mucho folklore y hasta una muy buena versión del fado "Estranha forma de vida".

Cada una en su estilo fue brillante. Pero, coincidentemente, no desde el resplandor de la luz sino desde la profundidad del mensaje. Sin importar lo que canten, son dos mujeres que además de tener muy buena técnica, saben interpretar visceralmente, y está allí su mejor virtud. Lidia Borda alcanzó niveles altísimos con "Una canción" de Troilo y Cátulo Castillo y "El alazán" de Yupanqui. Franca Masu, por su parte, dio un buen pantallazo de su trabajo y fue especialmente interesante con "Amargantango", "Cor meu" y "Astrolilamus". El final compartido con "Naranjo en flor" y "Un anno d'amore" fue sencillamente la frutilla del postre de una noche especial.

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