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Francia no sólo ve a los musulmanes como amenaza (también les vende)
Una comisión de teólogos de la Gran Mezquita de la capital estipuló que el ramadán comenzará ayer en Francia, por lo que durante el próximo mes la vida de ciudades con una comunidad islámica significativa, como París, Marsella o Toulouse, se verá ligeramente alterada. El mes sagrado en el que los musulmanes guardan un ayuno solar que rompen al caer la noche estará salpicado este año por las polémicas sobre la eventual prohibición del burka en los lugares públicos y la posibilidad de que la poligamia, aceptada por el Corán, pueda acarrear la pérdida de la nacionalidad francesa, tal y como desea el ministro del Interior, Brice Hortefeux.
Sin embargo, la práctica del ramadán parece estar cada vez más extendida en Francia. Según un estudio del instituto demoscópico Ifop, el 70% de los musulmanes respetó el ayuno en 2009, una cifra estable respecto de 2001 y en alza respecto de finales del siglo pasado, con una tendencia que perfila al mercado musulmán como un rentable segmento para las grandes cadenas de distribución.
Mientras la Alcaldía de Roubaix (norte) se retira de una batalla legal para impedir que prosperen los establecimientos de comida rápida «halal» de la marca Quick, a los que considera «discriminatorios», el negocio de alimentos aceptados por la ley islámica parece bendecido.
De acuerdo con el mismo instituto, casi el 60% de las personas de origen musulmán asegura que compra sistemáticamente productos «halal», un mercado evaluado en Francia en unos 5.500 millones de euros -más del doble de lo que representan los 2.600 millones de los productos biológicos- y cuyo crecimiento anual se sitúa entre el 15 y el 20%.
Las grandes firmas de distribución de alimentos como Carrefour o Casino no quisieron perderse esta oportunidad mercantil y crearon marcas como Wassila o Sabrina para comercializar este tipo de productos.
Pero el consumidor musulmán no es sólo atractivo para las empresas cuando se sienta a la mesa y otros sectores, como el de la telefonía o el turismo, también entendieron el negocio.
Así, la marca finlandesa de teléfonos Nokia lanzará nuevas aplicaciones durante el mes sagrado, como los horarios de rezo o los textos del Corán en Mp3, una batería de servicios relacionados con el rito musulmán similares a los de la oferta del iPhone de Apple.
Otro de los sectores que estudia abrir establecimientos en Europa dedicados al público musulmán es el de la hostelería.
Suprimir las cadenas para «adultos» de la oferta televisiva, eliminar los productos con carne de cerdo de las cocinas y el alcohol del minibar, facilitar un Corán y una alfombra de rezo a los clientes, son algunos de los requisitos para obtener el sello «halal». Quizá los hoteles «halal» sean una buena opción para los casi cuatro millones de personas que respetarán el mes de ramadán en el país.
Agencia EFE


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