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Francia pone a Brasil a la cabeza del rearme regional
Luiz Inácio Lula da Silva fue a recibir anoche a Nicolas Sarkozy al aeropuerto de Brasilia, fuera de los protocolos de Itamaraty. El acuerdo militar es muy superior al sellado por Hugo Chávez con la Rusia de Vladimir Putin.
En este sentido, el diario Folha de Sao Paulo subrayó ayer que «el valor de esta operación es muy superior a las compras de armas realizadas por Venezuela a Rusia» y destacó incluso que el monto es superior al del Plan Colombia, aunque en este caso se trata de ayuda directa de Estados Unidos a Colombia y no de adquisiciones.
El más importante de los convenios que se firmarán hoy, tras celebrarse el desfile cívico-militar por la independencia de Brasil, se refiere a la construcción conjunta de un submarino de propulsión nuclear y otros cuatro convencionales del modelo francés Scorpene, así como del astillero donde se fabricarán los navíos y de una base naval de apoyo. De este modo, Brasil será el séptimo en el mundo país capaz de «proyectar, construir y operar submarinos convencionales y nucleares», consignó Folha.
Otro convenio en el área de defensa apunta a la construcción de 50 helicópteros de transporte del modelo galo EC-725 para las Fuerzas Armadas brasileñas, que serán suministrados entre 2010 y 2016 por un consorcio formado por la brasileña Helibras y por la europea Eurocopter, filial del grupo EADS.
Ambos proyectos, que incluyen la construcción de los astilleros en que serán fabricados los submarinos y de las plantas en que serán elaborados los helicópteros, supondrán para Brasil un desembolso de u$s 12.317 millones hasta 2021, de los cuales unos u$s 9.000 millones serán destinados a la compra del armamento.
No se descarta que Brasil también adquiera cerca de 30 cazabombarderos Rafale, fabricados por la empresa francesa Dassault, a condición de que se transfiera su tecnología para permitir el desarrollo de una industria militar propia, explicó el ministro de Defensa, Nelson Jobim.
La inversión militar tiene un claro enfoque en el sector marítimo, ya que el fortalecimiento del poderío naval brasileño es clave para velar por los más de 50.000 millones de barriles de petróleo descubiertos en los últimos años y que yacen en el litoral atlántico, en el área Pré-sal (bajo la capa de sal).
La preocupación por garantizar la seguridad de esos «recursos estratégicos» aumentó luego de que Estados Unidos anunció, el año pasado, la reactivación de su IV Flota, reconoció José Genoíno, representante oficialista en la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional de la Cámara de Diputados.
«Probablemente esto (el acuerdo armamentístico) es el inicio, aunque eso nadie lo admite, porque puede traer consecuencias diplomáticas, de un camino que dará al país el mayor poder de fuego naval en América Latina», opinó el especialista brasileño en asuntos militares, Roberto Godoy.
Además de este pacto militar, sólo comparable con el que en la década de los 40 suscribió el entonces presidente brasileño, Getulio Vargas, con los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, Francia también parece interesada en la firma de acuerdos para la construcción de plantas nucleares en Brasil, que reactivó su programa de energía atómica y planea edificar al menos cuatro centrales en los próximos años.
Agencias EFE, ANSA, AFP y Reuters


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