Francisco buscó calmar a conservadores al abrir el trascendente Sínodo

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 Ciudad del Vaticano - El papa Francisco reafirmó ayer la oposición de la Iglesia Católica al matrimonio entre parejas del mismo sexo en la inauguración de una crucial reunión de tres semanas de obispos de todo el mundo, pero dijo que es necesario mostrar amor y comprensión hacia todos los fieles.

El argentino Jorge Mario Bergoglio presidió una misa solemne en la Basílica de San Pedro para inaugurar el Sínodo de obispos que discutirá el tema de la familia en el mundo moderno, lo que espera derive en una fuerte apertura y constituya el mayor legado de su pontificado.

La antesala del Sínodo, al que asisten 270 obispos y otros delegados y que terminará el 25 de octubre próximo, fue dominado por ala polémica sobre la homosexualidad.

En la víspera de la reunión, Olaf Charamsa, teólogo polaco de la Congregación para la Doctrina de la Fe, reveló a la prensa que es "un gay feliz" y que tenía una pareja desde hace años, lo que llevó al Vaticano a removerlo de inmediato de su cargo.

Al explicar la destitución del sacerdote, el Vaticano dijo que al revelar públicamente en una entrevista que era gay buscó poner una presión mediática indebida sobre el Sínodo para que se discutieran temas sobre homosexualidad, los que se espera que comprendan sólo una pequeña parte de las discusiones de los obispos. La historia se hizo noticia en casi todos los diarios italianos.

Clérigos conservadores realizaron una conferencia en Roma poco antes del inicio del Sínodo, en la que abordaron formas en las que los homosexuales pueden vivir según las reglas del catolicismo, que sostienen que deberían llevar una vida de castidad, en tanto, un grupo de activistas católicos gays convocó a otra para exigir que se los acepte plenamente en la Iglesia.

Francisco dedicó un tercio de su homilía al tema del amor entre un hombre y una mujer y su rol en la procreación.

"Este es el sueño de Dios para su criatura predilecta: verla realizada en la unión de amor entre hombre y mujer; feliz en el camino común, fecunda en la donación reciproca", sostuvo Francisco aferrándose a la doctrina tradicional.

También habló sobre el "significado auténtico de la pareja y de la sexualidad humana en el plan de Dios", una clara referencia al matrimonio heterosexual.

Asimismo, enfatizó su rechazo al divorcio al señalar que "lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre", citando el evangelio de San Marcos.

El Sumo Pontífice también hizo hincapié en que la Iglesia debe ser más abierta, caritativa, compasiva y misericordiosa con toda la gente, en especial con aquellos cuyas vidas han sido dañadas y con quienes tienen dificultades para adherirse a los principios del Cristianismo.

El líder de los 1.200 millones de fieles católicos dijo que "el hombre que cae o se equivoca debe ser comprendido y amado".

"La Iglesia debe buscarlo, acogerlo y acompañarlo, porque una Iglesia con las puertas cerradas se traiciona a sí misma y a su misión, y en vez de ser puente se convierte en barrera", agregó, desvelando su intención de incorporar a homosexuales y personas divorciadas y vueltas a casar a la vida eclesiástica.

La homilía del Papa "buscó el equilibrio entre tentaciones opuestas", entre "la rigidez hostil de los tradicionalistas" y la "bondad destructiva de los progresistas que venda las heridas en vez de curarlas", estimó para Il Corriere della Sera el vaticanista Gian Guido Vecchi.

En un Sínodo preliminar el año pasado, los obispos diluyeron un comunicado inicial que fue considerado como un gran cambio de tono sobre la homosexualidad. Ese comunicado hablaba de "dones y cualidades" de los homosexuales, pero que fue cambiado después de una severa respuesta de los conservadores.

Otro tema del Sínodo será cómo acercarse a los católicos que se han divorciado y vuelto a casar en ceremonias civiles.

Para la Iglesia, ellos aún están casados con su primera esposa y viven en pecado. Algunos obispos, afines a Francisco, quieren un cambio de las normas que les prohíben recibir sacramentos como la Comunión.

El mes pasado, Francisco realizó una reforma que aceleró y simplificó la anulación matrimonial para los católicos, la medida más radical de su tipo en 250 años, y dijo a los obispos que sean más abiertos hacia las parejas divorciadas.

Asimismo, se discutirán temas espinosos como la anticoncepción y el aborto, sin cambios doctrinarios pero con un fuerte debate acerca de la aproximación pastoral a las personas que hayan incurrido en esas prácticas.

Agencias Reuters, EFE,

DPA, ANSA y AFP

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