El pontífice mantuvo en la mañana un encuentro con la comunidad musulmana en la Mezquita Central de Koudoukou (Bangui, República Centroafricana), donde pidió el fin de las exclusiones por etnia, adscripción política o confesión religiosa. Se trató de la primera vez que un papa pronuncia un discurso en el interior de un templo musulmán.
"Cristianos y musulmanes somos hermanos. Tenemos que considerarnos así, comportarnos como tales. Sabemos bien que los últimos sucesos y la violencia que golpeó al país no tenía un fundamento precisamente religioso", afirmó el pontífice argentino en referencia a la guerra civil que ha ensangrentado al país y dejó miles de muertos desde 2013. "Quien dice que cree en Dios debe ser también un hombre o una mujer de paz", añadió.
Francisco llamó a los cristianos y los musulmanes a unirse contra la violencia que se ejerce en nombre de la religión y a "decir no al odio".
El jefe de la Iglesia católica exhortó a los cristianos, los musulmanes y los adeptos de religiones tradicionales africanas a trabajar "por el cese de cualquier acto que, independientemente de quien lo cometa, desfigure la cara de Dios".
"Juntos decimos no al odio, la violencia, la venganza, en particular la en nombre de una fe o de un dios", insistió Francisco en la mezquita.
A su vez, el imán de la mezquita, Tidiani Moussa Naibi, dijo que la visita del Papa es un "símbolo que nosotros comprendemos perfectamente. Pero quisiera afirmar de inmediato: no, las relaciones entre hermanos y hermanas cristianos y nosotros mismos son tan profundas que ninguna maniobra tendiente a quebrarlas podría tener éxito".
"Sí, lo confirmo, los cristianos y musulmanes de este país están condenados a vivir juntos y a amarse", agregó.
Cuando llegó a la mezquita, Francisco pidió ser llevado frente al mihrab, el punto de mayor devoción, donde permaneció en silencio, en recogimiento, durante algunos minutos.
Luego de las reuniones, el papa Jorge Bergoglio fue a visitar a los refugiados reunidos en algunas tiendas cercanas y recorrió la escuela de Koudoukou, donde estudian juntos niños musulmanes y cristianos. Más tarde celebró misa en el estadio Barthelemy Boganda, su último compromiso público en la República Centroafricana, frente a unas 25.000 personas.
El avión papal despegó poco después de las 12:35 hora local, tras una breve ceremonia de despedida oficial en el aeropuerto internacional de M'Poko de Bangui, en presencia de las autoridades de la transición y de los obispos centroafricanos.
| Agencias ANSA, EFE y AFP |


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