Francisco lo hizo: primer gesto de apertura de los conservadores en el Sínodo

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  Ciudad del Vaticano - El cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, guardián del dogma y líder del ala más conservadora de la Iglesia, declaró su respaldo a la idea de conceder la comunión a los divorciados que se hayan vuelto a casar en "casos específicos", una posición que sorprendió y que podría prenunciar uno de los resultados del Sínodo de la Familia que finalizará el domingo.

En una entrevista publicada por la revista alemana Focus, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien hasta hace poco se oponía a toda apertura, aceptó la posibilidad de otorgar la comunión a los divorciados vueltos a casar tras "el examen de la situación personal y en casos específicos", dijo.

El prelado mencionó también la posibilidad de poder acceder a los sacramentos, tanto la comunión como la confesión, "de acuerdo con la propia conciencia".

El teólogo alemán citó un documento de 1981 de Juan Pablo II y recordó que es importante "discernir las situaciones" entre aquellos que "han intentado salvar sinceramente" el matrimonio y "los que han sido abandonados injustamente".

También Francisco, dispuesto a renovar la Iglesia y convertir el Sínodo en uno de sus mayores legados, se refirió en el pasado a la situación de los cónyuges que se ven obligados a divorciarse.

Asimismo, Müller mencionó a aquellos que por "una falta grave han destruido un matrimonio canónicamente válido", o, muy significativamente, "los que han contraído un segundo matrimonio y sienten con conciencia que el matrimonio anterior nunca fue válido".

Al basarse en un documento de Juan Pablo II, el prelado frena con anticipación toda crítica a su apertura en un momento candente para la jerarquía de la Iglesia, reunida en el Vaticano desde hace dos semanas para debatir sobre los retos de la familia moderna.

De acuerdo con los portavoces de las reuniones en el Vaticano, sólo una minoría de obispos (cerca del 30%) pidió abiertamente la comunión para los divorciados que se vuelven a casar. Sin embargo, todo parece indicar que la mayoría de los obispos está a favor del "acompañamiento personalizado" hacia el matrimonio y de una mayor flexibilidad ante quienes no observan un estilo de vida acorde con las enseñanzas de la Iglesia, sin alterar los dogmas, aseguran especialistas.

Los cerca de 300 obispos y delegados de todo el mundo escucharon los testimonios de 18 familias, entre ellas la de un niño que, después de recibir la hostia de las manos del sacerdote, la partió en dos y le ofreció un pedazo al padre divorciado que se había vuelto a casar.

Ante el fenómeno de la creciente tasa de divorcio de matrimonios católicos, los obispos piden también una mayor preparación matrimonial.

El arzobispo de Barcelona, el cardenal Lluís Martínez Sistach, propuso en el sínodo que los cursillos prematrimoniales se intensifiquen "en tiempo y en contenido" y defendió la reforma aprobada por el papa Francisco para agilizar el proceso de nulidades matrimoniales porque "resuelve muchos problemas de conciencia", dijo.

Entretanto, el obispo inglés Peter Doyle, entrevistado por Radio Vaticano, lamentó el poco espacio dedicado a la homosexualidad en los debates. El Sínodo "no sabe qué decir por ahora" al respecto, comentó el religioso, quien considera que el tema merece de por sí un Sínodo específico.

El secretario de Economía, el cardenal australiano George Pell, otro líder del campo conservador, defendió firmemente el concepto de que la Iglesia es universal, ya que algunos obispos sugirieron soluciones sobre la base de las diferencias culturales y geográficas, sobre todo de cara a temas como divorciados vueltos a casar, la poligamia, etcétera.

El Sínodo tiene como objetivo preparar un borrador final con propuestas para el papa Francisco, que podría redactar su propio documento independientemente de las conclusiones del encuentro, según aclaró él mismo.

Sin embargo, no está claro qué clase de documento surgirá del encuentro, cómo se llevará a cabo la votación y qué detalles se divulgarán antes de entregar una propuesta al pontífice argentino.

Desde su elección en 2013, Francisco dio esperanza a los más progresistas, que desean que su papado promueva una Iglesia más inclusiva y enfocada en la misericordia en lugar de aplicar normas estrictas que consideran anticuadas.

Sin embargo, las divisiones quedaron en evidencia esta semana con la filtración de una carta enviada al Pontífice por 13 cardenales conservadores, quienes se quejaron de que muchos de los asistentes a la reunión estaban en su contra.

Agencias AFP y Reuters, y

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