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Frena el Gobierno ley penal para menores
Miguel Pichetto
Todo comenzó con la euforia que sólo un Kirchner puede poner en un discurso para esconder un giro violento en la política de seguridad del Gobierno. Después de haber minimizado los problemas de
inseguridad en el país, de haberle endilgado a la oposición utilizarla como herramienta de campaña y hasta acusar de fascistas a quienes proponían en el Congreso debatir sobre la situación de los menores, Kirchner cambió de posición durante un acto y la misma semana en que el Gobierno no encontraba cómo explicar el crimen de Daniel Capristo.
Ahí le dio un envión al proyecto para crear un régimen penal especial para los menores de entre 14 y 17 años. El mismo que se incluyó dentro de un proyecto que Vilma Ibarra y el radical Gerardo Morales dieron a luz en el Senado y que nunca se trató porque la Casa Rosada jamás dio la orden de hacerlo, condición indispensable para que los legisladores kirchneristas levanten la mano. Increíblemente, Kirchner criticó la demora del Congreso en este tema, como si la mayoría para debatir leyes la tuviera la oposición.
El efecto «dengue» que produjo Graciela Ocaña y la frustrada sesión hicieron lo suyo: «No queremos correr una carrera con Diputados». Así, si bien el jefe de la bancada, Miguel Pichetto, había anticipado que en el Senado se emitiría un dictamen a tiempo para llevar el proyecto al recinto el 29 de abril, ahora se habla de «pisar el freno».
Pichetto, acostumbrado a las idas y vueltas del kirchnerismo, pidió instrucciones a Aníbal Fernández para conocer qué decisión tenía sobre el tema Cristina de Kirchner. Encontró en la respuesta una idea de tomarse tiempo para meditar sobre la cuestión, lejos del apuro que Néstor Kirchner le puso a la ley arriba de la tribuna. Poco después, Aníbal Fernández le confirmó el camino: «Es el momento oportuno para tratar el proyecto, pero no tiene que salir mañana por la mañana. Hay que invitar a especialistas para que se expresen, pues hay posiciones muy encontradas», dijo. En lenguaje legislativo eso significa un largo debate, lejos de las votaciones organizadas en horas que suele exigir el Gobierno cuando está decidido a tomar una medida.


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