10 de agosto 2012 - 00:00

Fuentes, usos y el sentido del Fondo de Garantía

Algunas de las confusiones actuales sobre el funcionamiento del sistema de seguridad social en general y el rol del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES en particular son fruto de la huella ideológica dejada por el modelo de valorización financiera durante sus décadas de hegemonía en nuestro país.

Aquella etapa, que comenzó en 1976 y culminó en 2001, destruyó al conjunto de la sociedad argentina, dejando desindustrialización, desocupación y deuda, al punto de arriesgar la disolución nacional. Aunque gracias a la recuperación de la política muchos de esos efectos se revierten a diario, parece que los valores sintetizados en el Consenso de Washington calaron hondo en ciertos modos de considerar la realidad.

En efecto, frente a las nuevas opciones emprendidas desde 2003, bien parece que aún perduran categorías de análisis que no rinden cuenta -ni justicia- del camino elegido. Sólo en este contexto se comprende la dificultad para justipreciar la casi duplicación de la cantidad de jubilados desde 2003, haber alcanzado la tasa de cobertura previsional más alta de Latinoamérica, de más del 95 por ciento de los adultos mayores, y entender el propósito del FGS como reaseguro del sistema y garante del círculo virtuoso de la economía nacional.

Para dar un ejemplo, la lectura neoliberal de un sistema que desde 2008 volvió a ser de solidaridad intergeneracional y no de capitalización se sustenta en el concepto de la «plata de los jubilados». Tal argumento es falaz. En la actualidad, el haber de un jubilado está compuesto por un 56% de aportes y contribuciones del mundo del trabajo, de trabajadores en actividad y sus empleadores, y el 44% restante de la recaudación nacional, entre ellos IVA, Impuesto a las Ganancias, a los cigarrillos y al combustible. Con esos recursos se solventa el pago de 5.853.628 haberes, que llegan a 7.111.421 si contamos los beneficiarios de pensiones no contributivas. En 2003, eran sólo 3.488.357 jubilados, lo que demuestra una transformación cualitativa que se explica por la incorporación de 2.500.000 de nuevos beneficiarios a partir de las sucesivas moratorias.

Por ello creemos que para comprender la lógica del sistema previsional, es importante distinguir entre el flujo, los haberes y el stock, que es el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. La composición del FGS incluye las cuotas partes de los fondos de jubilaciones y pensiones, antes bajo administración de las AFJP, y el excedente financiero del organismo previsional al cierre de cada ejercicio. Por ley, es un fondo de reserva destinado a cubrir los eventuales déficits del sistema previsional que se generan por ciclos económicos negativos, de modo que su acción se traduce en la intervención activa en la economía nacional.

En efecto, en este contexto el mejor seguro de las jubilaciones para las actuales y futuras generaciones es el vigor de una economía que tienda al pleno empleo, ya que se maximiza la cantidad de aportantes. Al invertir la lógica, la noción de la «plata de los jubilados» demuestra su inconsistencia: si las jubilaciones sólo se abonaran con aportes y contribuciones, el FGS, que es un stock, debería utilizarse con ese objetivo, y al cabo de una breve serie de períodos, pronto el sistema se desfinanciará.

Por otro lado, el FGS acumula desde su conformación hace tres años y medio $ 214.713 millones, un crecimiento del 119%. Las inversiones financieras y productivas del Fondo rindieron 115 por ciento en el período, el segundo mejor resultado después de las inversiones en títulos públicos, que reportaron una ganancia del 288 por ciento. Por caso, las acciones del Merval -índice bursátil líder- reportaron un 111%, mientras que la Bolsa de Nueva York (S&P 500) dejó un 98%, y los plazos fijos (tasa Badlar), un 52%. Podemos comparar, como lo hizo la presidente Cristina de Kirchner, con las acciones del Grupo Clarín, que sólo rindieron un 37%.

La insuficiencia del análisis convencional ignora además el esfuerzo colectivo, ya que los aportes fiscales del conjunto de la sociedad cubren poco menos de la mitad del haber jubilatorio. «La plata» es, pues, de los argentinos, para los argentinos, según criterios de solidaridad intergeneracional e intrageneracional. Nuestra filosofía de la seguridad social no comprende sólo a individuos, sino que considera a los trabajadores y trabajadoras en su conjunto, a lo largo de toda su vida. Es el resultado de la política previsional seguida desde 2003, que consiste en reconstruir un estado de bienestar a través de decisiones que aseguran la mayor inclusión por sobre el mantenimiento de privilegios.

(*) Diputado Nacional y presidernte de la Comisión Bicameral de Control de los Fondos de la Seguridad Social.

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