9 de marzo 2010 - 00:00

Fueron 100 las cajas robadas por boqueteros en Congreso

Damnificados y policías se acercaron ayer al Banco Macro, donde el domingo fueron asaltadas 100 cajas de seguridad por un grupo de delincuentes que ingresaron a la entidad a través de un boquete y, antes de retirarse, escribieron con aerosol en la pared que se trató del «robo del milenio».
Damnificados y policías se acercaron ayer al Banco Macro, donde el domingo fueron asaltadas 100 cajas de seguridad por un grupo de delincuentes que ingresaron a la entidad a través de un boquete y, antes de retirarse, escribieron con aerosol en la pared que se trató del «robo del milenio».
Los boqueteros que el fin de semana robaron en la sucursal Congreso del Banco Macro violentaron las 218 cajas de seguridad que hay en la entidad, saquearon cerca de las 100 que estaban alquiladas y dejaron escrita en una pared una frase burlona en la que bautizan el golpe como «el robo del milenio».

Fuentes policiales y de la investigación informaron ayer que, además, los delincuentes capturaron tres rehenes, anularon las alarmas en el sector donde trabajaron y, si bien hay videos de su irrupción al banco, se trata de pocos segundos porque apuntaron las lentes hacia el techo.

Para el comisario Néstor Rodríguez, de la División Prensa de la Policía Federal, se trató de «un trabajo planificado y muy profesional». Según contó un jefe policial, tras el robo se halló en una pared del sector de la bóveda una frase escrita con un trozo de ladrillo, producto del boquete, que decía: «Éste no es el robo del siglo, es el del milenio». También se sospecha que hubo un entregador, por el conocimiento del lugar.

Acassuso

Esta frase burlona emula y hace referencia al denominado «robo del siglo» cometido el 13 de enero de 2006 en el Banco Río de Acassuso, donde cinco delincuentes violentaron 145 cajas de seguridad y escaparon con ocho millones de dólares y kilos de joyas por un túnel, dejando a 200 policías en ridículo, hecho por el que actualmente hay cuatro imputados sometidos a juicio oral.

En tanto, tres fuentes de la investigación aseguraron que fueron 218 las cajas de seguridad violentadas en el hecho, de las cuales alrededor de 100 estaban alquiladas por clientes y fueron las saqueadas por los boqueteros.

El domingo, la fiscal de Instrucción porteña Viviana Fein ordenó no ingresar al sector de cajas hasta realizar una inspección exhaustiva con los peritos en rastros de la Policía Científica. Sin embargo, los jefes policiales y el gerente del banco ya habían podido asomarse por un boquete y así advirtieron que la totalidad de las cajas fue abierta. «Estaban todas abiertas. Y no usaron nada sofisticado, las abrieron a martillazos y barreteando», explicó uno de los investigadores.

El hecho se inició el sábado a la noche, en avenida Callao 264, a poco más de dos cuadras del Congreso de la Nación, donde está situada la sucursal, arriba de la cual funciona la Escuela Superior de Higiene y Seguridad Industrial, a la que se ingresa por Callao 262. Los voceros explicaron que todo comenzó alrededor de las 22.30, cuando el sereno de la escuela pidió una pizza para cenar.

Indigente

«Cuando bajó a recibir la pizza y el chico del delivery se retiró, los delincuentes lo interceptaron y subieron con él a la escuela», explicó una de las fuentes consultadas. El mismo vocero sostuvo que como había un indigente que dormía en la puerta, también lo capturaron, y el tercer rehén fue el hijo del sereno.

Los tres rehenes fueron encerrados en una habitación, mientras los delincuentes se dedicaron a hacer un boquete en el piso de la escuela mediante el cual llegaron al banco.

Los investigadores creen que los asaltantes tenían algún conocimiento técnico o algún equipo sofisticado, porque anularon tanto la alarma antisísmica como la que detecta movimiento.

Según las fuentes, hay videos del momento del ingreso al banco, pero se trata de unos pocos segundos en los que las cámaras sólo enfocan a un encapuchado que se acerca para direccionarlas hacia el techo.

La Jefatura de la Policía Federal puso a trabajar en el caso al personal de la Comisaría 5ª, de las divisiones Fraudes Bancarios, Robos y Hurtos, y a los expertos de la Policía Científica.

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