14 de agosto 2015 - 00:00

Fuerte conmoción en Chile por el suicidio de un militar represor

 Santiago - El general retirado del Ejército chileno Hernán Ramírez Rurange, condenado esta semana por crímenes de la dictadura, se suicidó ayer de un disparo en la cabeza.

El oficial, de 76 años, murió en el Hospital Militar de Santiago, al que había sido llevado en estado grave tras dispararse en su domicilio. Su cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Legal, donde será realizada una autopsia.

Ramírez Rurange fue uno de los 14 militares, tres de ellos uruguayos, condenados el pasado martes por la Corte Suprema por su responsabilidad en el secuestro y homicidio de Eugenio Berríos, un químico y agente de la policía secreta de la dictadura, ocurrido en los años 90.

El general retirado del Ejército Luis Cortés Villa, expresidente de la Fundación Pinochet, lamentó el suicidio de su amigo y vecino y explicó que durante los últimos días había visto a Ramírez caminar con la "mirada perdida" con una "sensación de no saber a dónde iba".

"Una noticia como ésta siempre impacta; es tremendamente doloroso porque nos conocimos", dijo en declaraciones a Radio Cooperativa.

En medio de la conmoción nacional, Cortés explicó que la "familia militar" estaba desconcertada y que todo "tiene un límite".

"La familia militar está muy shockeada, muy tocada. No sabemos hasta cuándo va a seguir esto, cuándo va a parar... Realmente no es empezar a polemizar ni mucho menos, pero la sociedad, los políticos, la Justicia, ¿no deberían ponerle un atajo a esto? O sea, ¡no somos asesinos!", sentenció.

El general Ramírez, exjefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), fue sentenciado a diez años y un día de prisión como autor del delito de secuestro de Berríos y a otros diez años y un día por asociación ilícita, en tanto fue absuelto del delito de obstrucción a la Justicia.

Berríos, a quien se señala como fabricante de gas sarín, con el que la dictadura de Pinochet asesinó a varias personas, huyó a Uruguay en noviembre de 1991. Se instaló en Montevideo bajo nombre falso y fue visto por última vez en 1992, cuando se presentó en una comisaría para denunciar que estaba secuestrado.

Agencias AFP y EFE

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