4 de enero 2017 - 00:00

Fuerte presión también para General Motors

Washington - Donald Trump reiteró ayer su amenaza de imponer un "gran impuesto fronterizo", esta vez con la automotriz General Motors como destinataria específica, debido a que esta fabrica su modelo Chevy Cruze en México.

La principal automotriz de los Estados Unidos defiende esa decisión como parte de su estrategia global y no de ventas en Estados Unidos.

"General Motors está enviando su modelo Chevy Cruze fabricado en México a los concesionarios de Estados Unidos libre de impuestos en la frontera. ¡Háganlo en EE.UU. o paguen un gran impuesto fronterizo!", publicó Trump en su cuenta de Twitter.

Trump no entregó detalles, pero previamente había anunciado que castigaría a las empresas que movieran producción desde Estados Unidos a otros países con un impuesto de un 35 por ciento a sus exportaciones al país.

"Todos los Chevrolet Cruze sedán en venta en Estados Unidos son producidos en la planta de montaje de GM en Lordstrom, Ohio. GM produce el Chevrolet Cruze de cinco puertas para mercados globales en México y un pequeño número es vendido en Estados Unidos", explicó el fabricante a modo de autodefensa.

El tuit del mandatario electo se conoció apenas unas horas antes de que el rival de GM, Ford Motor, anunciara la cancelación de una inversión de 1.600 millones de dólares en México y un presupuesto de 700 millones de dólares para una planta en Michigan, en Estados Unidos, tras las críticas de Trump a sus planes.

Los comentarios de Trump son su más reciente reprimenda a una empresa por empleos, importaciones y costos, en una inusual muestra de intervención en asuntos corporativos de un presidente estadounidense, a sólo días de que asuma el 20 de enero.

Agencias Reuters, EFE y ANSA

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