El Congreso ha votado sanciones que dañaron la economía iraní como un intento de frenar el avance de Teherán en su plan nuclear, sospechado de tener fines militares. Asimismo, dependería de los legisladores revertir esas decisiones, el objetivo final del presidente conservador moderado Hasán Rohaní al ofrecer negociaciones sobre el conflicto.
Pero, tal como ocurre de modo creciente en el Gobierno de Israel, los republicanos -y no pocos demócratas- desconfían de la oferta negociadora de Obama. "Debemos observar la actual iniciativa diplomática con los ojos bien abiertos y no tenemos que permitir a Irán usar las negociaciones como una herramienta de dilación y engaño", dijeron ayer los influyentes senadores republicanos John McCain, Lindsey Graham y Kelly Ayotte en un comunicado.
"El Congreso no tiene interés en darle a Irán el beneficio de la duda. Punto. Y hasta que los legisladores no vean un cambio drástico de parte de los iraníes, no lo harán", dijo Aaron David Miller, ex alto funcionario del Departamento de Estado que hoy se desempeña en el Centro Woodrow Wilson en Washington.
Una encuesta de Gallup divulgada ayer mostró que los estadounidenses desconfían profundamente de Irán: un 45% considera a ese país un enemigo, y un 38% lo ve como "inamistoso".
El Senado y la Cámara de Representantes han aprobado repetidos paquetes de sanciones contra la República Islámica. Obama tiene la prerrogativa de no aplicarlas por 120 días prorrogables por otros 120 si las negociaciones en ciernes van bien.
La Comisión de Bancos del Senado se apresta a debatir un nuevo paquete de sanciones que fueron aprobadas con facilidad por la cámara baja en julio. Ese proyecto de los diputados recortaría las exportaciones iraníes de petróleo a un millón de barriles por día, agravando limitaciones ya impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea en 2011. Eso incrementaría los daños que las sanciones ya han causado a la economía persa, cuyos ingresos petroleros cayeron en 26.000 millones de dólares el año pasado, en un contexto de creciente inflación y rápida devaluación de la moneda local, el rial.
En su discurso del martes ante la Asamblea General, Obama dijo: "Creo firmemente que hay que probar la vía diplomática", aunque reclamó que Irán "emprenda acciones transparentes y verificables" en materia nuclear. Rohaní reafirmó, por su parte, la decisión irrenunciable de su país de enriquecer uranio, pero aclaró que la posesión de armas de destrucción masiva contradice principios religiosos. Ayer, en una entrevista con The Washington Post, dijo que quería un calendario de tres meses para llegar a un acuerdo nuclear, aunque admitió que "uno de seis sería aún más bueno".
Analistas aseguran que si, en función del diálogo que está por lanzarse, Obama suspende la aplicación de las sanciones, la relación con el Congreso se deterioraría severamente en momentos en que la administración demócrata espera lograr votaciones clave sobre el presupuesto y la elevación de la autorización para tomar deuda pública, a las que la oposición está planteando una fuerte resistencia. Sin la primera, el Gobierno debería cerrar desde el 30 de este mes varias dependencias por falta de financiamiento; sin la segunda, a mediados de octubre comenzaría a concretarse un peligro de cesación de pagos.
Cabe recordar que el Congreso se resistió hace poco a votar en favor del plan del Gobierno para bombardear Siria como represalia por el uso de armas químicas contra civiles el pasado 21 de agosto, encerrona de la que Obama sólo pudo salir gracias a un plan de Rusia para asegurar la destrucción de ese arsenal por parte del régimen de Bashar al Asad.
El rechazo a la apertura, sin precedentes desde 1979, año de la Revolución Islámica y de la toma de la Embajada de Estados Unidos en Teherán, no se agotó en los tres senadores mencionados. El representante republicano Ed Royce, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la cámara baja y coautor del nuevo paquete de sanciones, descalificó el discurso de Rohaní en la ONU como "retórico". Y dos encumbrados legisladores demócratas, el senador Charles Schumer y Robert Menendez, jefe de la Comisión de Relaciones Exteriores de la cámara alta, se sumaron a sus colegas opositores en el reclamo de que Obama sea más duro con Irán.
En tanto, la presión sobre Obama también creció en Israel. El primer ministro Benjamín Netanyahu tachó ayer de "cínico" e "hipócrita" el discurso de Rohaní.
En tanto, el ministro israelí de Defensa Civil, Guilad Erdán, se mostró "más que preocupado" por el efecto en el mundo del tono conciliatorio expresado por Rohaní. "Estoy muy inquieto. Su lenguaje está teniendo efecto", dijo Erdán al diario digital The Times of Israel.
Netanyahu trasladará a Obama en persona su irritación el próximo lunes, cuando ambos se reúnan en Washington.
| Agencias Reuters, EFE y ANSA, y Ámbito Financiero |


Dejá tu comentario