Roma - El jefe de Gobierno italiano, Mario Monti, recibió ayer por tercera vez en Roma a la canciller de Alemania, Angela Merkel, para evaluar la crisis económica de la eurozona y disipar los nubarrones entre los dos países tras los cortocircuitos de la cumbre de la semana pasada en Bruselas por los fondos de rescate. Los dos dirigentes negaron que haya perdedores o ganadores, y recordaron que se trata de hallar salidas consensuadas a la crisis que azota al Viejo Continente. «Encontramos soluciones satisfactorias para todo el mundo», afirmó Merkel, en la conferencia de prensa celebrada al término de la reunión.
«Con Mario hemos logrado siempre llegar a un acuerdo», subrayó Merkel, tras reiterar que las relaciones entre los dos países son «óptimas». «Para mí lo que es importante es que los instrumentos elaborados en la cumbre europea se basen en reglas vigentes», dijo. «Atravesamos un período no fácil, y queremos superarlo juntos», explicó Merkel, quien elogió la experiencia y el conocimiento de Monti de los mecanismos internos de la Unión Europea, al haber sido comisario europeo por varios años. «Si a nuestros vecinos no les va bien, a nosotros tampoco nos irá bien a largo plazo», reconoció Merkel, con tono conciliador.
Agencia Reuters
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