Elisa Carrió y Gerardo Morales reaccionaron con furia ayer a la reunión que Julio Cobos y Francisco de Narváez mantuvieron en el Senado. Desde Santa Fe, donde el matrimonio que comanda el Acuerdo Cívico y Social está de campaña, hubo hasta declaraciones públicas para dejar claro el descontento: «Era previsible, se prendieron las luces y los personajes quedaron iluminados. Que sea un aprendizaje», dijo Carrió al llegar a Rafaela.
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El aprendizaje al que se refería la jefa de la Coalición Cívica era para el radicalismo, al que siempre le reprochó haber precipitado la vuelta de Cobos a su seno. Carrió nunca quiso acercarse a Cobos dentro del Acuerdo que cerró con Morales. De hecho, siempre se refirió al vicepresidente como «una interna de la que se hace cargo del radicalismo». Nunca lo aceptó en esa sociedad y hasta recordó en todo momento que aún seguía siendo compañero de fórmula de Cristina de Kirchner.
Ayer, Morales fue más cerrado al calificar la reunión de Cobos con De Narváez: «Sin comentarios», dijo cuando le preguntaron por el tema en Santa Fe. Pero debió soportar el reto público de Carrió por haberse acercado a Cobos y ahora sufrir la foto de éste con el principal contrincante en la provincia de Buenos Aires.
La ruptura interna con Cobos en el radicalismo había comenzado cuando la UCR bloqueó en la Justicia hace dos semanas las listas colectoras que el CONFE presentó en Buenos Aires por afuera de lo acordado. En ese momento, Daniel Salvador, presidente del radicalismo bonaerense, le pidió al Partido Autonomista que se retirara de su alianza con el CONFE y se presentó ante el juez Manuel Blanco para que invalidara las presentaciones del cobismo.
Sospechoso
En el radicalismo, de todas formas, el malestar se hizo sentir: «Es sospechoso que un diputado vaya a preguntar al presidente del Senado qué proyectos están en carpeta en un bloque de la otra Cámara», se dijo en el Comité Nacional en relación con el justificativo que Cobos y De Narváez le dieron al encuentro.
El impacto no sólo se hizo sentir en el Acuerdo Cívico y Social; también el kirchnerismo aprovechó la reacción. El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, razonó en público: «Si el vicepresidente se solidarizó con De Narváez, por la investigación que lleva adelante la Justicia, sería una torpeza institucional», dijo.
Consideró que «si así fuera, se estaría incurriendo en un grave error que podría derivar en una seria obstrucción o entorpecimiento de la labor independiente de la Justicia».
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