30 de abril 2009 - 00:00

Furia contra Felipe Calderón, presidente ausente de la crisis

Felipe Calderón se ha mantenido apartado del foco público desde el inicio de la crisis sanitaria. Los mexicanos buscan precaverse de la gripe porcina como pueden, pero le reprochan no rebatir el señalamiento internacional que sufre el país.
Felipe Calderón se ha mantenido apartado del foco público desde el inicio de la crisis sanitaria. Los mexicanos buscan precaverse de la gripe porcina como pueden, pero le reprochan no rebatir el señalamiento internacional que sufre el país.
México DF - Los ojos del mundo están puestos en México y en un brote de mortal influenza porcina, pero el presidente Felipe Calderón apenas se ha mostrado en público desde que la crisis estalló hace seis días.

Sus colaboradores dicen que el conservador Calderón está trabajando mucho detrás de los reflectores para tratar de controlar la epidemia que expertos globales temen pueda convertirse en una pandemia mortal. El mandatario ha dejado al poco conocido secretario (ministro) de Salud encarar los cuestionamientos mundiales sobre el virus.

Calderón, cuya oficina dice que ha estado ocupado con actividades privadas en los últimos días, no ha sido visto en público desde el sábado, cuando dijo en un hospital en el sureño estado de Oaxaca que la influenza era curable y que México contaba con las medicinas antivirales suficientes para tratar a los infectados.

Hasta el cierre de esta edición, el presidente no se había dirigido directamente a la nación en televisión o aparecido en medios internacionales para hablar acerca de la crisis. El diario El Universal publicó ayer una caricatura titulada «¿Dónde está el capitán?», en la que muestra un barco hundiéndose.

Falta liderazgo

«Esto se ve muy desordenado. Lo que está faltando es una muy fuerte figura de liderazgo», dijo el economista Rogelio Ramírez de la O, un consejero del ex candidato izquierdista a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, derrotado por Calderón por un pequeño margen en las elecciones presidenciales de 2006.

Existen crecientes preocupaciones acerca de si las autoridades de salud de México han actuado con suficiente rapidez para identificar el virus de la influenza, tratar con la enfermedad, determinar sus orígenes y reunir información crucial sobre cómo se ha esparcido.

La imagen internacional de México, ya lastimada por la fuerte violencia relacionada con el narcotráfico, ha recibido un nuevo golpe, y Calderón no ha salido a defender al país mientras gobiernos alrededor del mundo lanzan advertencias de no realizar viajes estrictamente esenciales al país.

Residentes en la Ciudad de México, que han tenido que modificar su ritmo normal de vida, buscan alguna guía de su Gobierno.

«Me siento deprimida. No entiendo de dónde viene el virus, del aire o de persona a persona, no sé cuánto va a durar eso y cómo podría aguantar la economía una cosa tan fuerte», dijo una acongojada anciana llamada Licha, sentada en una banca de un parque y que portaba una mascarilla.

«Calderón está focalizado en el aspecto hacia adentro. Yo creo que está bien, pero me da miedo que los extranjeros ya simplemente no van a venir aquí. Nuestra imagen ya estaba mal, ahora está de la fregada (más deteriorada)», dijo Nelly, la hija de aquélla, quien prefirió no dar su apellido.

La crisis por la influenza representa un nuevo desafío para Calderón, que ya estaba abocado de lleno a combatir una violenta guerra contra el narcotráfico y enfrentando una desaceleración económica.

Calderón, un astuto abogado, ha logrado niveles de popularidad superiores al 60% desde que asumió a fines de 2006. Pero sus opositores están intrigados porque no se ha mostrado activamente involucrado en el caso ni ha aparecido al lado de su secretario de Salud.

Los mexicanos ponen mucha atención a las respuestas de sus líderes en grandes crisis. El terrible manejo de un terremoto en 1985, que dejó unos 10.000 muertos en Ciudad de México, es considerado ampliamente como el comienzo del fin de siete décadas de gobiernos ininterrumpidos del PRI, un partido que cayó cuando el sector de Calderón subió al poder en 2000.

Elecciones

Antes del brote de influenza, se esperaba que Calderón perdiera algunas bancas en las elecciones legislativas de julio y que su manejo de la crisis pudiera ayudar o echar tierra a su término presidencial.

Encuestadores dicen que los mexicanos tienden a encolumnarse detrás de su presidente en una crisis, pero eso podría volvérsele en contra a Calderón si no hace las cosas bien.

Con la vida en la capital virtualmente en suspenso y la industria turística mexicana sufriendo una catarata de cancelaciones, el silencio de Calderón no ayuda mucho.

«No están haciendo un muy buen trabajo de comunicación al mundo», dijo un estadounidense que trabaja de consultor en Ciudad de México y que pidió el anonimato. «Todo el mundo quiere saber cuándo la vida volverá a la normalidad. Hay un montón de preguntas», agregó.

Colocado bajo los reflectores internacionales, el secretario de Salud, José Ángel Córdova, casi perdió el control de una caótica conferencia de prensa el martes, cuando dio cifras confusas que mostraban un aumento de las muertes por la gripe porcina, pero menos fallecimientos confirmados por expertos mundiales de salud.

México tiene alrededor de 1.300 personas en hospitales que están siendo revisados por posible gripe porcina y ha contado un total de 2.500 casos sospechosos.

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