21 de mayo 2014 - 00:00

Galaxia K: chicanas, picardías y TV show

Carlos Kunkel, Jésica Cirio, Gabriel Mariotto, Wanda Nara y Martín Insaurralde
Carlos Kunkel, Jésica Cirio, Gabriel Mariotto, Wanda Nara y Martín Insaurralde
En junio de 2013, cuando el dedo mágico de Cristina de Kirchner tocó a Martín Insaurralde como candidato top del FpV, el proto-K Carlos Kunkel mudó su "peña peronista" a Lomas de Zamora, en un gesto de respaldo.

Esa amabilidad fue fusilada por una parrafada de Kunkel que, con tono orillero, traficó una crítica mordaz. "No se gobierna con frases pintorescas dichas en algún programa de farándula ni andando por ahí con bataclanas", pegó quien supo ser gurú K.

MI, acrónimo que se convirtió en logo electoral de Insaurralde, calló. Quizá hable hoy sobre el reproche que subrayó el diputado Gastón Harispe, del Movimiento Octubres y el grupo San Martín que empuja a Julián Domínguez para 2015. "No es yendo a Tinelli que se resuelve una candidatura", dijo Harispe. "Se rodea de una cultura linda y blanca en desfiles de moda y quizá eso le da votos, pero no lo convierte en una opción de los más humildes", fue más a fondo.

Cerca de MI interpretaban la embestida en clave electoral. "Martín mide mejor y ellos quieren a Julián como candidato", dijeron. Pero hay un trasfondo. Kunkel estalló con el proyecto de Insaurralde para bajar la edad de imputabilidad, se molestó por el romance con Jésica Cirio y el perfil de su campaña. Luego, por la foto con Sergio Massa. "Kunkel era de los que no querían que Martín hable de algunas cosas, como inflación", dicen cerca del lomense.

Los de Insaurralde hacen una traducción lineal. "Parece que nos quieren echar, ¿no?", leyó anoche un dirigente que se mueve a su lado y señaló que el diputado tiene buena relación con Eduardo "Wado" de Pedro, uno de los caciquejos de La Cámpora, y con Juliana Di Tullio, jefa del bloque, con quien tuvo chispazos en la campaña -fue su número dos-, pero luego se amigaron.

La metralla de Kunkel visibilizó otra enemistad de Insaurralde, que tiene mal vínculo con el matancero Fernando Espinoza y con el vicegobernador Gabriel Mariotto. No es buena, tampoco, la relación con Florencio Randazzo. "Qué bueno sería que Florencio haga campaña con nosotros", dijo, en plena disputa de 2013, ante la ausencia del ministro del Interior, a quien hoy ven como el rival dentro del dispositivo K.

Mariotto y Randazzo fueron, al margen del "Bataclana gate", protagonistas de otros shows. Al vice, que el fin de semana apareció en un acto del Frente Renovador en Olavarría, ayer el massismo lo subió a una picardía. El senador Gabriel Pampín pidió que Scioli "renuncie o pida licencia" y que Mariotto quede como gobernador a cargo, una especie de escarbar en la incomodidad que generó la foto del vice con dirigentes massistas encabezados por el intendente local, José Eseverri. El todos contra todos K expresa un estado de conflicto en el que todo vale, que está, además, cruzado por la urgencia y la necesidad de algunos candidatos de lograr visibilidad pública.

Randazzo apareció, lateralmente, entreverado en el caso Wanda Nara, quien estuvo varias horas demorada en Ezeiza por problemas de documentación de su hijo. Martín Arias Duval, el director de Migraciones -que depende de Randazzo-, siguió el tema y operó como apoyo, ya que los hijos de Nara son italianos. "Si fuesen argentinos, el trámite se resolvía en minutos: les hacían un nuevo pasaporte en Ezeiza y se iban".

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