27 de junio 2016 - 00:00

Ganó Rajoy, pero persiste en España el fantasma del bloqueo

El líder conservador necesita de los socialistas para formar un nuevo Ejecutivo. Arrancan hoy las negociaciones entre las fuerzas.

CELEBRACIÓN. En comparación con las elecciones de diciembre pasado, el PP de Mariano Rajoy mejoró su cosecha: catorce diputados más.
CELEBRACIÓN. En comparación con las elecciones de diciembre pasado, el PP de Mariano Rajoy mejoró su cosecha: catorce diputados más.
Madrid - El conservador Partido Popular (PP), del jefe del Gobierno español saliente Mariano Rajoy, resultó reforzado en las elecciones de ayer, según datos oficiales, pero no logró obtener mayoría absoluta para gobernar en solitario, dejando al país en la misma situación de bloqueo político que vive desde hace seis meses.

Con el 99,83% de los votos escrutados, el PP se erigía como el más beneficiado: pese a haber renunciado a formar Gobierno tras las elecciones de diciembre por falta de apoyos, Rajoy logró que su partido pasase de 123 a 137 escaños en una cámara de 350 diputados (32,26%), aunque lejos de los 176 necesarios para tener la mayoría absoluta con la que siempre gobernó la derecha en el pasado.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de pedro Sánchez quedó segundo, rompiendo los pronósticos de las encuestas, con 85 diputados (22,85%); la alianza izquierdista Unidos Podemos, liderada por Pablo Iglesias, obtuvo 71 legisladores (21,26%), y el liberal Ciudadanos, de Albert Rivera, apenas 32 escaños (13,14%).

Pese a los innumerables casos que corrupción que pesan sobre su partido, Rajoy, de 61 años, logró volver a quedar primero defendiendo su balance económico y con su apelación al voto útil contra Podemos. El efecto "brexit", además, habría favorecido a las fuerzas tradicionales, consideraron ayer los analistas.

Tras seis años de crisis, la economía española creció 1,4% en 2014 y 3,2% en 2015 y el desempleo bajó seis puntos aunque siga siendo extremadamente elevado (21%).

El jefe de Gobierno logró también recuperar votantes que habían escapado a la formación de Rivera.

"Ganamos y reclamamos el derecho a gobernar", dijo ante sus seguidores desde el balcón de su partido. "En los momentos de dificultad este partido ha estado ahí y la sociedad española dio la victoria", agregó y anunció que hablará con todas las fuerzas políticas.

El perdedor fue Iglesias. "Los resultados no son satisfactorios. Teníamos unas expectativas diferentes", dijo en una comparecencia junto a otros miembros de la coalición de izquierdas.

PP y PSOE, las dos formaciones del bipartidismo con el que acabaron Podemos y Ciudadanos cuando hace seis meses entraron en el Parlamento, se mantienen claramente al frente de los dos bloques ideológicos, en el que el de la derecha saca ahora ventaja al de la izquierda.

Rajoy buscará sin duda el apoyo del PSOE, anticiparon anoche observadores. Pese a que Sánchez, de 44 años, haya asegurando una y otra vez durante la campaña que no votaría por un Gobierno conservador, la situación política podría llevarlo a permitir con su abstención un ejecutivo del PP en minoría.

Los españoles hablaron ayer en las urnas, y lo hicieron por segunda vez en seis meses. A partir de hoy, los partidos tendrán que gestionar su palabra. El temor es que tras estas segundas elecciones tenga que haber otras porque mantengan los vetos mutuos que se impusieron y sean incapaces, por segunda vez, de llegar a acuerdos.

Lo imprevisible del escenario político español llevó ayer a medios de comunicación como el diario El Mundo a explorar la opción de que ni Rajoy, ni Sánchez, ni Iglesias ni Rivera lleguen siquiera a intentar su investidura. Entonces, el país se adentraría en un escenario desconocido en el que la única opción sería reformar la Constitución para poner a andar los engranajes del Gobierno, paralizado desde hace casi siete meses.

"La mayoría de los consultados apuesta por introducir un nuevo apartado (n.d.r.: en el artículo 99.5) en el que se contemple la contingencia de que ningún candidato opte a la investidura. En ese caso podría establecerse un plazo a contar desde la fecha de constitución de las propias Cámaras. Si cumplido éste no hubiera habido aspirante a la confianza del Congreso, el rey procedería, como en la fórmula originaria, a disolver el Parlamento con el refrendo del presidente de la Cámara baja", explicó El Mundo. La reforma deberá ser votada por los tres quintos de los parlamentarios elegidos en ambas cámaras, Diputados y Senado.

Agencias AFP y DPA,

y Ámbito Financiero

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