10 de agosto 2010 - 00:00

Garzón, asesor del Gobierno (no cobra)

La floreciente relación del juez suspendido Baltasar Garzón con la Argentina no deja de generar proyectos nuevos de colaboración mutua: el magistrado anunció ayer que trabajará como asesor de la Cancillería en acciones para promover la defensa de los derechos humanos.

El proyecto, que todavía no tiene demasiadas precisiones excepto la de que Garzón será un colaborador ad honorem de la diplomacia argentina, surgió ayer durante un almuerzo que compartieron el juez, el canciller Héctor Timerman y el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional de La Haya, Luis Moreno Ocampo.

Entre las buenas migas del juez con el oficialismo y el tiempo libre de que dispone el magistrado, hasta que el máximo tribunal español resuelva su situación, se gestó este proyecto, que incluiría la organización de conferencias y seminarios alrededor del mundo sobre la defensa de los derechos humanos en la Argentina e incluso algunas actividades vinculadas a la Unasur, cuyo secretario ejecutivo es Néstor Kirchner.

La devoción del oficialismo por este magistrado -impulsor de la detención de Augusto Pinochet en Londres por supuestos delitos de lesa humanidad y la investigación de los crímenes del franquismo, que desencadenó su suspensión- es evidente. No sólo a través de los numerosos elogios que le ha ofrecido Cristina de Kirchner, sino también por un gesto clave del ex presidente: como diputado, el único proyecto de ley que firmó Kirchner fue el que impulsaba apoyar la pesquisa de Garzón sobre delitos de lesa humanidad durante el franquismo, de la oficialista Diana Conti.

Una devoción que también tiene sus límites en las Madres de Plaza de Mayo de Hebe de Bonafini. Garzón es asesor de Moreno Ocampo, quien evaluaría impulsar la investigación de los crímenes de lesa humanidad cometidos por organizaciones terroristas. Una iniciativa que el Gobierno mira con distancia y que ya enojó a la fundadora de las «Cristinas», quien afirmó al enterarse del proyecto de Moreno Ocampo que teme que eso redunde en una defensa de la llamada «teoría de los dos demonios».

Pero el idilio de la Argentina con Garzón por el momento está intacto: hoy asistirá al juicio que se realiza en Córdoba contra el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla.