21 de diciembre 2011 - 00:00

Generó conmoción la noticia del suicidio de Iván Heyn

Un militante «7x24». Iván Heyn fue un apasionado de la economía. No importa su corriente ideológica u orientación: puso pasión y honestidad en todas sus funciones.
Un militante «7x24». Iván Heyn fue un apasionado de la economía. No importa su corriente ideológica u orientación: puso pasión y honestidad en todas sus funciones.
La muerte de Iván Heyn, ayer en Montevideo, impactó primero a la comitiva que participa en la cumbre del Mercosur y luego se extendió al kirchnerismo, en particular los grupos juveniles de La Cámpora, agrupación que, como parte de la mesa chica, integraba el economista.

La novedad se conoció a media tarde cuando, luego del almuerzo inicial, se encontraban reunidos los presidentes. Cristina de Kirchner, al ser notificada del episodio, se retiró de la cumbre para ser atendida por su médico personal.

En medio de la sorpresa y la conmoción, trascendieron detalles sobre las últimas horas de Heyn: el relato tenía como objetivo trasmitir que su suicidio no pudo, al menos por los que lo vieron en la previa, preverse ni tampoco explicarse por hechos recientes.

Desde Uruguay se contó, por caso, que el lunes Heyn salió a correr por la rambla de Montevideo y que luego nadó en la piscina del hotel Radisson donde estaba alojado y donde fue, ayer cerca de las 3 de la tarde, encontrado muerto por el servicio de limpieza.

En la comitiva, los funcionarios visiblemente impactados, dieron esas precisiones para contar que lo vieron normal, abocado a su tarea como subsecretario de Comercio Exterior, cargo que lo llevó hasta Montevideo como parte del equipo de negociadores argentinos.

De hecho, el lunes participó de las negociaciones del Grupo Común, compuesto por los técnicos que avanzan en las discusiones antes de que las aborden los presidentes, junto a Beatriz Paglieri, secretaria de Comercio Exterior y Cecilia Naon, secretaria de Relaciones Económicas de la Cancillería.

Y por la noche, Heyn participó de una cena en la reque el embajador argentino en Montevideo, Dante Dovena ofreció, sin protocolo, para los funcionarios políticos y técnicos de la numerosa comitiva argentina. De esa cena participaron unas 40 personas. Partícipes del encuentro, lo notaron tranquilo y de buen humor.

Ayer, temprano, los demás miembros del equipo de negociadores lo esperaron para el desayuno pero no lo vieron. Más tarde, cuando estaba previsto que participe de una serie de reuniones comenzaron los llamados por teléfono para ubicarlo. Todo sin éxito.

Hasta que pasadas unas horas del mediodía el personal que se encarga del servicio de habitación lo encontró muerto. Unas horas después, amigos de Heyn, la mayoría integrantes de La Cámpora, volaron hacia Montevideo. También viajó su novia, Luana.

Fuentes policiales uruguayas informaron que Heyn se habría ahorcado con un cinturón que ató a un perchero en la habitación 1062 del décimo piso del Radisson.

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