Son doce escultores que provienen de distintas disciplinas, la economía, el psicoanálisis, la enseñanza, la práctica del yoga y otras profesiones. La comunicación con la materia, el vínculo que se establece, la posibilidad de insistir hasta lograr la forma, que no siempre responde a lo que se ha pensado mentalmente o quizá dibujado como paso previo, el azar, la energía que emana de la piedra que se transmite visceralmente al cuerpo que la trabaja-se dice también que es curativa-, todo está presente en María Boneo, Patricia Jordán, Juana Lichtensztajn, Sara Mojana, Katia Moyano, Alicia Nozieres, Eduardo Riguera, María del Carmen Salimbeni, Alicia Steinman, Laura Torzillo, Teresa Tronconi.
El mármol de Carrara, el alabastro, el dolomita, el travertino, el negro patagónico, la piedra pómez, el gris bardiglio, el rosa de Portugal, algunos más dúctiles que otros, reflejan , a través de las formas logradas, algunas más explícitas que otras, la personalidad, las vivencias, la búsqueda de expresividad y de un lenguaje propio, es decir, un estilo que los identifique.
Factótum esencial en la reunión de estos artistas es Beatriz Soto García. Artista de vasta trayectoria, que domina técnicas y materiales diversos, profunda investigadora cuya obra tiene una gran carga simbólica, ha sabido despertar en ellos, más allá de la excelencia técnica, el profundo amor por una disciplina que así como requiere los cánones y rigores de lo tradicional, necesita también dar testimonio del aquí y el ahora.
Asimismo ha recibido importantes encargos para el espacio urbano como Fete des Lumieres (Lyon), los Juegos Olímpicos (Vancouver), Guggenheim (Nueva York). Con su obra «Almacén de Corazonadas», una instalación interactiva que invitaba a los visitantes a registrar mediante una interfaz el ritmo de los latidos de su corazón, integró la exhibición colectiva «Emergentes» del Espacio Fundación Telefónica realizada en 2008.
El artista vuelve a este espacio, ubicado en Arenales 1540, con una muestra individual que además de seductora, directa, es interactiva, convierte al observador en cómplice de una obra cuya base conceptual reside en la reflexión crítica acerca de cómo estamos vigilados y la toma de conciencia de este hecho nos hace temer por nuestra privacidad.
«Detectores» combina tecnologías de detección y exploraciones audiovisuales en tiempo real, el público puede controlar ambientes de luz, grabaciones de video, esculturas cinéticas y animaciones algorítmicas. Pantalla interactiva, pantalla de LED, sistema de vigilancia computarizado, microcospio digital, proyectores, dimmers, luces infrarrojas, procesador Arduino, computadoras, software creados especialmente, son los medios para introducirnos en un mundo real /virtual. Ocho mil videoclips simultáneos componen «Sabroseo» (2008), videos de parejas que se miran unos a otros. Al situarse frente a la pantalla, las parejas se besan, al alejarse, la acción termina. En «La Medianoche del Año» (2011), obra inspirada en un lúgubre poema de John Donne, una pantalla refleja nuestra imagen. De repente, un humo blanco sale de nuestros ojos, la imagen de nuestra cabeza se disuelve a la manera baconiana.
Otra obra de inspiración literaria es «Bifurcación» sobre textos de Octavio Paz y Bioy Casares: una pequeña rama de madera suspendida de un hilo que se mueve gracias a un pequeño motor y nuestro flujo de aire. Se proyecta en una pantalla donde poéticamente se ve el árbol de donde provino la rama. «Indice de corazonadas» registra nuestras huellas digitales y registra nuestro ritmo cardíaco, lo que se ve en una pantalla gigante. Hay, sin dudas, puntos de contacto conceptuales con la obra que expusiera en 2008 y «Archives de Coeur» de Boltanski que se exhibe actualmente en Buenos Aires.
«Ultimo suspiro» es una instalación diseñada para almacenar y hacer circular el aliento de una persona cuyo destino es una bolsa de papel que se infla y desinfla, produciendo un crujido rítmico. Sombras que se multiplican mientras recorremos un espacio, un ojo gigante que sigue al espectador, una pantalla con palabras conjugadas en tercera persona que dibujan nuestra silueta en tiempo real más toda la acumulación de datos ya mencionados, convertidas en imágenes artísticas, una puesta en escena de muchos actos de nuestra vida en ojos y manos vigilantes e invisibles.
Clausura el 19 de diciembre.


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