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Giro: ahora es China la que apunta a Al Qaeda
A la izquierda, Ablimit, un conserje del hotel Tan Nuri de Urumqi, muestra las heridas propinadas por un grupo de chinos han. A la derecha, Zhang Niangying exhibe las consecuencias de un ataque de uigures.
Con una propaganda migratoria de «hay que conquistar el Oeste», calcada de la del Far West estadounidense, Pekín promovió el asentamiento de los han (el 90% de los chinos pertenece a esa etnia) en Xinjiang. Hoy, de los 20 millones que la habitan el 39% son han y el 40% uigur.
Pero en la capital, Urumqi, epicentro de los violentos disturbios de esta semana, viven 3 han por cada uigur.
Origen
El Gobierno de Hu Jintao ha hecho trascender que los sucesos de esta semana tendrían origen en grupos separatistas terroristas uigures, una acusación que equipararía a Pekín con Madrid, Londres y Washington frente a la amenaza del «eje del mal» denunciado por George W. Bush después del 11 de setiembre de 2001.
También, vale decir, lo pondría en la categoría de posible blanco para un atentado del terrorismo islámico. Mucho más después de que China reportara a EE.UU. que los movimientos del ETIM se interconectaban con los de Al Qaeda.
Sea verdadero o no que los disturbios se originaron en una operación del ETIM (los especialistas se inclinan a que se debieron a choques étnicos y en un racismo pro han, promovido desde Pekín, como muestra del nuevo nacionalismo chino), la conexión con este grupo terrorista inhibe a Occidente de tomar partido por los uigures. Por eso es que hasta ahora sólo Turquía, como etnia de origen, es la que reclama por ellos.
Desde el punto de vista chino, en cambio, Xinjiang siempre fue el gran «check-point» o avenida de entrada para todo el comercio con Asia Central, Medio Oriente y Europa. Está en la antigua «ruta de la seda», itinerario que hasta Marco Polo transitó en el siglo XIII. Hoy, Xinjiang no sólo alberga a la porción más importante de su arsenal nuclear (resguardado de sus vecinos detrás de las montañas de Tian Shan) y a prometedores yacimientos de gas y petróleo sino que es el corredor de acceso, por transporte terrestre o ductos, para la energía proveniente del Mar Caspio.
En otras palabras, del control de Pekín sobre esta región y los uigures depende el abastecimiento en hidrocarburos para China.


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