29 de febrero 2012 - 00:00

Giro: busca Cristina mutar agenda crítica

Cristina de Kirchner ubicó ayer a su lado a Mónica Braña, sobreviviente del accidente del Sarmiento, que colaboró en el rescate.
Cristina de Kirchner ubicó ayer a su lado a Mónica Braña, sobreviviente del accidente del Sarmiento, que colaboró en el rescate.
Una intervención temporal -que puede volverse permanente- y el retorno simulado a una pseudo normalidad forman parte de los movimientos de Cristina de Kirchner para intentar salir, hacia adelante, de la agenda crítica que le impuso la tragedia de Once.

Otro vértice de esa táctica es la causa Malvinas. Con el sello de Guillermo Moreno, se puso en marcha un operativo, ejecutado por intermedio de la ministra de Producción, Débora Giorgi, para que empresas nacionales no importen productos ni insumos de Gran Bretaña.

La intervención es una variable de emergencia que, como contó este diario el lunes, se explica en Casa Rosada como etapa previa hacia la rescisión del contrato con TBA. Que ésta haya abarcado dos ramales, Sarmiento y Mitre, parece magnificar ese anticipo.

Pero, sobre todo, es una maniobra para intentar sacar del centro de la agenda pública los ecos del accidente que les costó la vida a 51 personas y, con éxito incierto, volver a instalar un temario positivo y, sobre todo, adecuado al paladar del Gobierno.

En su segunda aparición tras la tragedia, la Presidente consolidó esa idea: repasó cuestiones de obras, empresarias y de investigación científica, y delegó en su cuñada, Alicia Kirchner, el anuncio sobre el pago de un plus en el programa Argentina Trabaja.

La ministra de Desarrollo Social desplegó un menú de datos sobre el impacto de ese programa de cooperativas y anticipó cambios en su implementación. Como no ocurre a menudo, la Presidente le cedió el protagonismo como hizo antes, parcialmente, en una teleconferencia con el chaqueño Jorge Capitanich sobre obras de dragado.

«Mañana no voy a hablar, pero igual voy a ser presidenta y voy a gobernar». Esa frase eligió Cristina de Kirchner para blanquear la estrategia de normalización al avisar que hoy no hablará en público aunque lo hará mañana en la Asamblea Legislativa.

En rigor, aunque unas horas antes se anunció la intervención de TBA, la Presidente eligió el enfoque emotivo para referirse a la tragedia y lo hizo al aparecer en el atril acompañada por Mónica Braña, una joven que sobrevivió al accidente y colaboró con el rescate de heridos. Además de integrar el plan Argentina Trabaja, milita el Frente Transversal.

Esa cuestión invitó a un extraño equívoco de la Presidente cuando dijo que Braña era una militante de un espacio que no era del Frente para la Victoria. Luego se desdijo cuando contó que militaba en el Frente Transversal, agrupación que comanda Edgardo Depetri, un protokirchnerista que actualmente es diputado nacional.

Un doble error: primero porque el Frente para la Victoria es una marca electoral que se nutre de otros partidos y agrupaciones; en segundo, porque el Frente Transversal integra desde el origen del kirchnerismo ese sello electoral al que nutrió de candidatos.

Pero la inclusión de Braña, sin ninguna mención a la intervención ni a la cuestión de fondo del accidente, operó en el sentido de tomar distancia de la tragedia o, al menos, hacerlo desde un enfoque sentimental.

Es un giro extraño porque la Presidente demoró casi seis días su aparición luego del accidente. En medio emitió, apenas, un comunicado de cuatro líneas en el que les dio las condolencias a los familiares de los fallecidos.

A esa hora, cientos de manifestantes se movilizaron en el centro porteño para recordar a las víctimas del accidente.

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