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Giro ortodoxo: Rousseff ultima ajuste para ganar la confianza del mercado
A semanas de
iniciar su segundo mandato, el Gobierno de Dilma Rousseff intenta calmar a los mercados, atentos a la evolución del escándalo en Petrobras.
El ajuste fiscal, que está en la parte alta de las expectativas de los inversores, es la última señal de que Rousseff adopta una agenda significativamente más austera y amigable con los mercados para su segundo mandato, que comienza el 1 de enero.
También ocurre cuando algunos socios de Brasil se protegen de la caída en los precios de las materias primas junto con una pérdida de confianza general en los mercados emergentes.
Tras un fuerte auge la década pasada, la economía brasileña promedió un crecimiento de menos del 2% anual, con una alta inflación, durante los cuatro primeros años de mandato de Rousseff.
Ese registro mediocre, en conjunto con decepcionantes recaudaciones de impuestos, una reciente inestabilidad global y una caída de precios de materias primas clave para Brasil como el mineral de hierro, convencieron a la presidenta de la necesidad de realizar un importante cambio en la política, aseguraron los funcionarios de su Gobierno, que hablaron bajo condición de anonimato.
Como parte del cambio, el nuevo ministro de Hacienda, Joaquim Levy, un exbanquero con una buena reputación en Wall Street, recibirá de la jefa de Estado una "carta blanca" para dirigir la economía como le parezca, detalló un funcionario de la Presidencia. "Es un nuevo período, con nuevas ideas", aseguró.
Rousseff tomó personalmente muchas decisiones sobre la política económica, como recortes dirigidos de impuestos, que erosionaron las finanzas de la mayor economía de América Latina y dañaron la confianza de los inversores durante su primer mandato.
La parte central del cambio será un ajuste fiscal que, según el funcionario cercano a Rousseff, totalizaría entre 90.000 y 100.000 millones de reales, alrededor del 2% del Producto Bruto Interno (PBI) del país. El más profundo ajuste realizado por la mandataria fue uno de 55.000 millones de reales en 2012.
Los funcionarios afirmaron que la cantidad exacta y la composición del paquete fiscal aún no estaba definida, pero que los componentes clave ya están claros.
La mayor parte del ajuste provendrá de recortes en el gasto y subsidios, a diferencia de los nuevos impuestos, según las fuentes. Brasil cuenta con una de las cargas tributarias más pesadas en América Latina, de cerca del 39% de su PBI.
Agencia Reuters y Ámbito Financiero


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