TNA: la tasa nominal anual es un valor de referencia que se utiliza para las operaciones financieras. Lo que una persona realmente paga en los préstamos o cobra en los depósitos es la tasa efectiva, que se calcula a partir de la nominal, siempre que no existan otros costos adicionales.
TEA: la tasa efectiva anual es aquella a la que efectivamente está colocado el capital. La capitalización del interés en determinado número de veces por año da lugar a una tasa efectiva mayor que la nominal. Por ejemplo, una tasa del 6% mensual capitalizada mensualmente no es equivalente a una tasa del 72% anual. De esta manera, se puede conocer con precisión el valor del dinero en el tiempo; es necesario que las tasas de interés nominales sean convertidas a tasas efectivas.
CFT: el costo financiero total es el número que se debe tener en cuenta al evaluar la toma de un préstamo, por ejemplo, y compararlo entre las distintas entidades. Se determina agregando a la tasa de interés el efecto de los cargos asociados a la operación, cualquiera sea su concepto, en la medida en que no impliquen la retribución de un servicio efectivamente prestado o un genuino reintegro de gastos. Se expresa en forma de tasa efectiva anual, en tanto por ciento con dos decimales. Es la tasa que se debe tener en cuenta como indicador por sobre encima de la TNA y la TEA, ya que a pesar de que muchas veces no se cobren intereses por una operación (compra en cuotas con la tarjeta de crédito, por ejemplo), sí se termina pagando un costo asociado a los seguros, impuestos, gastos de resumen, entre otros. Es así que a pesar de que una TNA sea 0%, el CFT existirá.
CDS (CREDIT DEFAULT SWAP)
Contrato de seguro en el que, a cambio de pagar una prima, el tenedor de un crédito puede asegurarse ante el riesgo de impago. Es un indicador similar al riesgo-país, pero mientras éste es a título enunciativo, con los CDS se concretan operaciones de cobertura.
DERIVADOS
Son instrumentos financieros (o contratos) que cotizan en el mercado de valores y cuyo valor depende del valor de otro activo (al que se denomina activo subyacente). Un ejemplo típico es un contrato futuro sobre el dólar, que se basa en la cotización en un determinado plazo de la divisa norteamericana. De esta manera, con el derivado lo que se hace es cubrir el riesgo de la variación del activo principal. El activo subyacente puede ser desde divisas, materias primas, renta fija, bonos, acciones, hasta productos energéticos, índices bursátiles, entre otros
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