8 de mayo 2009 - 00:00

GM perdió u$s 6.000 M

Detroit - La General Motors registró pérdidas por u$s 6.000 millones en el primer trimestre del año, según informó ayer la compañía, un resultado que la precipita más en una profunda crisis.

El año pasado, los balances de GM habían arrojado pérdidas por unos u$s 3.300 millones. Ahora la facturación retrocedió casi a la mitad, a u$s 22.400 millones. Sin embargo, varios expertos preveían mayores pérdidas. Sólo en Europa, donde cuenta entre otros con la filial Opel, la compañía registró pérdidas de u$s 2.000 millones antes de impuestos. El volumen de negocios retrocedió también marcadamente aquí a unos u$s 5.300 millones.

GM, la automotriz más grande de Estados Unidos, está al borde de la quiebra. El Presidente estadounidense, Barack Obama, le dio a la empresa un plazo hasta fines de mayo para presentar un plan de saneamiento. La compañía está en un «punto de inflexión», dijo ayer el presidente de GM, Fritz Henderson, a través de un comunicado. «Nuestro objetivo es volver a poner en marcha este negocio de una vez por todas», agregó.

La automotriz finalizó el primer trimestre con más del 10% de sus reservas de efectivo. Hasta ahora, el Estado norteamericano le inyectó capital por u$s 15.400 millones. Según sus propios cálculos, la automotriz necesita créditos por el mismo monto para su saneamiento. Debido a la caída dramática de sus ventas, GM recortó su producción de forma radical un 40% en el primer trimestre de 2009, correspondiente a unos 900.000 vehículos nuevos. La facturación se desplomó en todas las regiones del mundo donde opera la compañía, que registró números rojos en todo el mundo, excepto en América Latina, donde alcanzó ganancias operativas mínimas. Recientemente, la automotriz italiana Fiat anunció que quiere asumir el segmento europeo de GM, que incluye a Opel, así como el latinoamericano.

En Estados Unidos, la empresa quiere desprenderse de la mitad de las ocho marcas del grupo. Varias compañías ya anunciaron su interés, entre ellas una alianza franco-japonesa de Renault y Nissan, así como fabricantes chinos. En el marco de la nacionalización planeada por GM, el Gobierno estadounidense deberá mantener un 50% de participación en la compañía. Asimismo, el sindicato automotor UAW recibiría un 40 por ciento y los acreedores privados el 10%.

Agencia DPA