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Gobernadores con asistencia casi perfecta
El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, y el senador José Pampuro, junto a los ministros de la Corte Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, titular del máximo tribunal, también despidieron al ex presidente.
La postal pegoteó así a figuras extra PJ con justicialistas de rancia estirpe K, otros de zigzagueante relación con la Casa Rosada y hasta con pejotistas profundamente críticos. Varios de ellos desembarcaron en Balcarce 50 con un ramillete de funcionarios provinciales e intendentes.
Entre los mandatarios presentes estuvieron los justicialistas Daniel Scioli (Buenos Aires) -su corona fue la primera de la larga fila desplegada desde la esquina de Balcarce e Hipólito Yrigoyen-; Jorge Capitanich (Chaco); José Luis Gioja (San Juan); Daniel Peralta (Santa Cruz); Sergio Urribarri (Entre Ríos); Gildo Insfrán (Formosa); Juan Schiaretti (Córdoba); Juan Manuel Urtubey (Salta); Oscar Jorge (La Pampa) y José Alperovich (Tucumán).
También fueron de la partida el socialista Hermes Binner (Santa Fe), los radicales K Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Miguel Saiz (Río Negro) y el hombre del Frente Renovador, Maurice Closs (Misiones).
Incluso pasó por el Salón de los Patriotas Latinoamericanos el precandidato presidencial por el peronismo disidente, Mario Das Neves (Chubut). En cambio, el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá, quien también milita en ese espacio crítico, se mostró reacio a ventilarse en ese ámbito y destacó que en estos momentos «lo mejor es el respeto por el dolor».
Como el local Peralta, Urribarri había acompañado previamente a la Presidente en El Calafate, mientras que ayer asistió al velatorio junto a 50 jefes comunales.
Las menguadas declaraciones de ayer -algunas, a través de la red social Twitter- apuntaron a recordar el legado de Néstor Kirchner y a remarcar el respaldo de sus provincias a Cristina de Kirchner.
«Venimos a darle el último adiós a un gran argentino, un gran presidente, un gran peronista», aseguró por su parte Scioli al ingresar a Casa de Gobierno. «Ha sido un gran estadista que ha contribuido al desarrollo del pueblo argentino», dijo un dolorido Capitanich.
Binner, en paralelo, señaló que la muerte de Kirchner significa «un golpe muy importante para el sentir nacional» y recordó que «tras momentos tan difíciles, como fueron los años 2001 y 2002, asumió en 2003 como presidente de los argentinos y calmó las aguas».


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