13 de diciembre 2011 - 00:00

Gobernadores intentan domar embestida gremial

Antonio Bonfatti visitó la sede de la CGT Regional Santa Fe y, junto con sus ministros de Trabajo, Julio Genesini, y de Gobierno, Rubén Galassi, se reunió con el secretario general del gremio, Alberto Cejas.
Antonio Bonfatti visitó la sede de la CGT Regional Santa Fe y, junto con sus ministros de Trabajo, Julio Genesini, y de Gobierno, Rubén Galassi, se reunió con el secretario general del gremio, Alberto Cejas.
Con el cronograma masivo de asunciones ya clausurado (resta sólo Tierra del Fuego), los gobernadores -nuevos o reelectos- entraron a su mandato 2011-2015 con el intento de domar la conflictividad gremial por reclamos salariales a la cabeza de las urgencias de su agenda.

En la antesala de las paritarias que se dispararán en febrero, la paleta de estrategias -planteada ya desde el momento de los discursos ante las Asambleas Legislativas- incluye desde una convocatoria a un diálogo amplio hasta duras intimaciones a los dirigentes gremiales.

La primera opción fue la preferida por mandatarios que estrenan gestión; la segunda, por reelectos, a tono con las advertencias disparadas por la propia Cristina de Kirchner en torno a que «hay derecho a huelga, no de chantaje o extorsión».

En el primer lote se encuentran, al menos por el momento, los caciques de dos de las provincias grandes: el justicialista crítico José Manuel de la Sota (Córdoba) y el socialista Antonio Bonfatti (Santa Fe).

El grave conflicto del Gobierno mediterráneo con los gremios -con epicentro en los estatales y los trabajadores de la Salud- fue eje de la primera reunión de gabinete de De la Sota, que se realizó ayer en el Centro Cívico.

En esa línea, el Gobierno del sucesor de Juan Schiaretti confirmó que esta semana recibirá a todos los sindicatos de la administración pública que llevan adelante exigencias salariales, aunque anticipó que no habrá bono navideño.

«El que quiera hablar con el gobernador lo podrá hacer, sin que yo me fije cuál es su representación; creo que éste es un tiempo nuevo, en el cual hay que pasar de la confrontación a la concertación», arengó el mandatario en las últimas horas. «Aspiro a una Córdoba en la cual los cordobeses no nos sorprendamos con medidas de fuerza antes de que comience una negociación», agregó.

En esa línea, en Santa Fe, Bonfatti, sus ministros de Trabajo y Seguridad Social, Julio Genesini, y de Gobierno, Rubén Galassi, desembarcaron ayer en la sede de la CGT Regional Santa Fe para mantener un encuentro con su secretario General, Alberto Cejas, y los sindicatos que inla central obrera provincial.

El flamante mandatario socialista se comprometió a «seguir fortaleciendo el trabajo decente y la mesa tripartita de empresarios, trabajadores y Estado». En tanto, Cejas apuntó que «siempre hubo instancias de diálogo para poder sortear las situaciones difíciles que nos tocaron vivir» y destacó el «hecho inédito de que un gobernador nos visite en su primer jornada de trabajo».

La instantánea -con los dirigentes sindicales como anfitriones e insertada en el inicio mismo de la gestión de Bonfatti- marcó un nuevo punto de diferenciación con la Casa Rosada, que mantiene crecientes cortocircuitos con la CGT nacional que conduce Hugo Moyano.

Por su parte, una línea más dura presentaron, por caso, los reelectos mandatarios de Santa Cruz, Daniel Peralta, y de Neuquén, Jorge Sapag.

«No vamos a tolerar prácticas coercitivas ni permitir que haya grupos que puedan arrogarse facultades por sobre la Justicia y tener de rehenes a la sociedad», disparó sin medias tintas el santacruceño.

Peralta debió lidiar este año con duras huelgas docentes y de trabajadores petroleros que derivaron en pérdidas por regalías no percibidas, entre otros conceptos, por más de $ 1.500 millones.

Las semanas que vienen no parecen augurar una menor conflictividad. De hecho, los gremios estatales de la provincia se declararon en las últimas horas en estado de «alerta y movilización» ante la decisión del Ejecutivo patagónico de intentar reformar la ley previsional para achicar el rojo, y frente a la inminente renegociación de contratos petroleros, criticada por los dirigentes.

Por su parte, en Neuquén, Sapag cuestionó las actitudes «violentas y extorsivas que pretenden imponer un interés sectorial por encima del general», en alusión a los gremios, que llevaron adelante en los últimos meses un duro plan de lucha y que derivaron en incidentes frente a la Legislatura, entre otros tensos episodios recientes.

Dejá tu comentario