En medio de una fuerte ola de reclamos, el ministro de Trabajo, Miguel Rossetto, anunció que el Gobierno "inició un nuevo momento" de su política económica hace once días con el nombramiento del desarrollista Nelson Barbosa como titular de Hacienda en reemplazo del ortodoxo Joaquim Levy.
"No vamos a tirar por la borda la disciplina fiscal, pero ahora entramos en otro momento, se inició un nuevo momento económico que atenderá a temas como el crecimiento y el desarrollo", afirmó el funcionario.
El Gobierno planea una "serie de medidas para retomar el crecimiento", como la expansión del crédito estatal en 2016 añadió Rossetto.
"Este año tuvimos una recesión fuerte y el desempleo creció (al 8,9%). En el Gobierno hay voluntad política de distribuir renta para crecer, para ampliar la inclusión social, para mejorar la productividad. La idea es que los brasileños somos capaces de salir adelante", explicó.
El ministro de Trabajo fue ayer uno de los participantes de la reunión de gabinete encabezada por Rousseff en el palacio presidencial del Planalto para analizar medidas reactivadoras.
El sentimiento de urgencia se hizo más agudo tras conocerse la última encuesta semanal del Banco Central entre economistas, el Boletín Focus, que proyectó una recesión del 3,7% para el año que termina y otra del 2,8% para el próximo (ver nota aparte).
En ese sentido, se anunció ayer que las ventas minoristas para la Navidad se derrumbaron un 15% con respecto al año anterior, de acuerdo con datos de la Federación de Comercio del Estado de San Pablo (FecomercioSP), una estadística que aporta nueva evidencia de que la peor recesión del país en décadas es cada vez más profunda.
"El resultado confirma lo que esperábamos", dijo la FecomercioSP en un informe.
Durante la semana del 18 al 24 de diciembre, las minoristas brasileñas vieron una caída de las ventas a 50.600 millones de reales desde los 59.200 millones de reales de la semana previa a Navidad del año pasado, lo que constituye una pérdida de 8.690 millones de reales (2.200 millones de dólares) en ingresos.
"La mayor inflación, las altas tasas de interés y un deterioro del mercado laboral han llevado la confianza del consumidor a su nivel más bajo en 12 años", dijo FecomercioSP.
En este contexto, también los gobernadores se reunieron ayer en Brasilia para analizar un plan para enfrentar el desplome de la economía que, en medio del ajuste que venía impulsando Levy, puso sus distritos en profunda crisis.
Geraldo Alckmin, gobernador del poderoso estado de San Pablo, y Luiz Fernando Pezao, de Río de Janeiro, coordinaron con el resto de sus pares la preparación de "una agenda común que tome en cuenta la liberación de nuevas líneas de financiamiento federal". El foco estará en áreas como "la salud, que acaba de explotar en Río", declaró Rodrigo Rollemberg, gobernador de Brasilia.
Pezao y Rollemberg ya anticiparon que esperan marcar una reunión en breve con el flamante ministro de Hacienda, Nelson Barbosa.
El sistema de salud pública de Río colapsó la semana pasada, cuando los principales hospitales dejaron de atender a los pacientes por falta de medicamentos e insumos, ante lo cual debió intervenir el Gobierno federal.
Posteriormente se informó que parte de los insumos hospitalarios habían sido guardados en depósitos para ser utilizados durante los Juegos Olímpicos de agosto próximo.
En tanto, la recesión y la consiguiente merma en la recaudación impositiva también golpearon al mayor estado de Brasil, San Pablo, que el mes pasado enfrentó una crisis educativa sin precedente cuando decenas de escuelas estaduales fueron ocupadas por estudiantes.
Los jóvenes de las escuelas secundarias exigieron que el gobernador Alckmin archive su proyecto de cerrar establecimientos, lo que fue aceptado.
San Pablo, estado que representa el 30% del PBI nacional, también enfrenta una crisis inédita en la provisión de agua debido a la falta de lluvias y menos inversiones de las necesarias en la red de diques y su sistema de conexión para abastecer a las grandes ciudades. Debido a ese problema este año unos 5 millones de vecinos de la ciudad de San Pablo, la mayor del país, sufrieron racionamiento de agua algunos días por semana.
| Agencia ANSA y Ámbito Financiero |

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