22 de enero 2018 - 23:14

Gobierno amaga con nominar al procurador (sin PJ) y suma “tapado”

• AFIRMA QUE ES RESPONSABILIDAD DE LA OPOSICIÓN UNA REFORMA LEGISLATIVA
Danza de nombres mantiene a tope a fiscal Pleé pese a veto “lilito”. Macri no está convencido con un “perfil político”. Saravia Frías se sube al podio.

Raúl Pleé y Bernardo Saravia Frías
Raúl Pleé y Bernardo Saravia Frías
El Gobierno amaga con nominar, en las próximas semanas, un candidato para la Procuración General de la Nación sin aguardar que el Congreso trate en el recinto la modificación de la Ley de Ministerio Público Fiscal que la misma Casa Rosada impulsó. Implícitamente, ese movimiento deja afuera de la discusión por los candidatos al bloque del PJ, cuyos votos siguen siendo imprescindibles para alcanzar los dos tercios que permitan el acuerdo de cualquier pliego. En el oficialismo, le achacan a la oposición no haberse puesto de acuerdo en el texto que limite -entre otras cosas- el plazo de duración en el cargo del jefe de los fiscales. La negociación quedó empantanada a fines de año con un agravante: Mauricio Macri tampoco logró todavía definir un sucesor entre tironeos y vetos internos. La danza de nombres que incluye a una decena de potenciales postulantes sumó a un "tapado" que podría contar con la venia de un ala del peronismo dialoguista.

El envión que generó la renuncia anticipada de Alejandra Gils Carbó comenzó a desinflarse luego de que el bloque de senadores del PJ no lograra firmar un dictamen unificado para una reforma que -entre otros cambios- anulara la cualidad vitalicia del cargo y su forma de remoción. En el fondo, al PJ le interesaba imponer al candidato a desembarcar en el estratégico sitial, de la mano con la implementación del Código Procesal Penal que conlleva un sistema acusatorio con las investigaciones penales en manos de los fiscales. El nombre del senador Rodolfo Urtubey era la apuesta fuerte de esa bancada. En la Casa Rosada no terminan de convencerse de la conveniencia de que alguien "de la política" quede al frente del Ministerio Público. En el peronismo señalan que ese origen en un postulante garantiza márgenes de acompañamiento al Gobierno central, un modelo similar al norteamericano y que anula parte de la autonomía consagrada en la Constitución, algo que los fiscales apuntan a defender ante lo que perciben como un intento de morigerarla.

"Si ellos no pueden ponerse de acuerdo en una ley que ponga límites al procurador, nada impide que el Presidente postule a quien crea conveniente", afirmó una encumbrada fuente oficial. Ese mensaje de presión quedó cristalizado con los dichos (al pasar) del ministro de Justicia, Germán Garavano, quien aseguró que en febrero podría haber una nominación formal. La jugada tiene riesgos: el candidato puede quedar empantanado en el proceso de impugnaciones, antes de despabilar la modorra en el Senado para sacar de apuro una reforma que imponga un nuevo modelo para el procurador.

Macri mantuvo todo este tiempo una decena de carpetas sobre su escritorio con los perfiles de los aspirantes. Esos nombres no variaron, aunque al tope de la pila se ubicó la del actual fiscal de Casación Raúl Pleé, de amplia llegada a los tribunales federales de Comodoro Py y viejo conocido de la denominada "línea Boca", donde talla fuerte Daniel "Tano" Angelici. Sin perder el lugar por suma de cualidades, su designación se congeló apenas Elisa Carrió hizo retumbar su reproche para la propuesta por su nexo con el angelicismo. En el Gobierno reconocen que su perfil es el ideal, pero siempre y cuando tenga "limitaciones" de poder, lo que los devuelve a la encerrona por la ausencia de reforma legislativa.

Si fuera por Macri, hubiera postulado sin dudar a la actual presidenta del Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, Inés Weinberg de Roca, pero, en ese caso, ninguno de los dos disimula la mutua afinidad. Guillermo Marijuan integra el pelotón de los que se despegaron del resto, pero con varios obstáculos por el camino para que eventualmente el PJ apruebe su pliego.

A la nómina de los "tapados", el Ejecutivo sumó en los últimos días al actual procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, reemplazante de Carlos Balbín tras el cortocircuito por el caso del Correo Argentino SA, y funcionario que el Gobierno siente del riñón propio, algo que siempre primó en los nombramientos que debió hacer para procuradores. Buena relación con la UCR y aval de Carrió le sumaron al perfil corporativo que arrastraba desde su actividad privada. Suma en varios frentes: es pariente de los Urtubey, lo que lo deja mejor posicionado para conseguir que un sector del peronismo les dé aire a sus chances de desembarcar en el edificio de la calle Perón.

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