Gobierno a bancos: calmen a clientes

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El Gobierno les aseguró ayer a los bancos que en una semana el «Programa de consulta de operaciones cambiarias» estará funcionando correctamente, y les pidió que calmen a sus clientes mientras se «aceita» el sistema. En esta suerte de tregua, la idea es que los banqueros no expresen públicamente las quejas de los clientes o los problemas de funcionamiento que se registren. El pedido se realizó el lunes, después de una primera jornada complicada, en la que el sistema estuvo sin funcionar hasta el mediodía y luego se fue normalizando de cara al cierre del mercado. Cristina de Kirchner y Amado Boudou llegarán hoy a Cannes para participar de la cumbre del G-20. Lo que pretenden la Presidente y el ministro de Economía es hacer un diagnóstico de la situación a su regreso de Francia, a mediados de la semana que viene, y luego continuar con las decisiones.

Así, los operadores sólo aceptaron hablar en off con este medio. Si bien reconocieron que hubo algunos problemas, se mostraron convencidos de que con el correr de los días se «aceitará» el sistema hasta funcionar de manera correcta. «Estuvo tranquila la jornada y con el programa ya funcionando, aunque mucha gente fue rechazada y eso genera inquietud», confió una fuente. La directiva del Ejecutivo fue instaurada a rajatabla por el sector bancario. Tan así es que algunos titulares de importantes entidades suspendieron las exposiciones que tenían pautadas para esta semana, de modo de evitar el asedio periodístico.

Con el sistema funcionando pero todavía con un alto índice de rechazos, los reclamos se trasladaron desde los bancos y las casas de cambio a las mismas oficinas de las agencias de la AFIP. Una vez que se le denegaba la transacción al cliente, los agentes del organismo regulador, así como también los mismos cajeros, le pedían que fuera a la oficina más cercana para elevar la queja. Así, a diferencia del lunes, cuando hubo horas en las que el sistema simplemente no funcionó, ahora los principales problemas que se registraron tuvieron que ver con aquellos datos del cliente que no figuraban en la AFIP y que a partir de ahora son necesarios para efectuar la transacción.

Los que más inconvenientes tuvieron fueron los jubilados que perciben menos de $ 4.000, los monotributistas y los que cuentan con empleos informales. En la otra cara de la moneda, los que corrieron con mejor suerte fueron aquellos que trabajan en relación de dependencia e independientes al mismo tiempo. En el caso de los empleados de empresas públicas y privadas, en el momento de realizar la consulta a la AFIP para autorizar la venta de dólares hubo casos en que la empresa no había enviado la declaración de ganancias de ese empleado. En otra situación, a un autónomo le rechazaron la transacción porque el nivel de dólares que quería adquirir no se condecía con su declaración jurada, ya que era de 2010. Le pidieron una nueva declaración y depurar ingresos reales. Otro de los argumentos para establecer la «inconsistencia» por parte de AFIP fue en aquellas situaciones en que el nivel de gastos no se sustentaba con las compras que realizaban a través de tarjetas de crédito.

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