Brufau está en la Argentina desde el viernes para interiorizarse del alcance del conflicto entre el Gobierno e YPF que comenzó en noviembre, cuando el directorio de la petrolera decidió repartir dividendos por la mayor parte de la utilidad, aun cuando el representante del Estado, Roberto Baratta, votó en contra.
Pero en las últimas tres semanas el enfrentamiento alcanzó niveles públicos cada vez más elevados, incluyendo la versión de que legisladores y funcionarios analizarían la reestatización de la empresa, por lo cual se esperaba que la llegada de Brufau diera lugar a una negociación entre las partes.
Como consecuencia de la incertidumbre, la acción de YPF cayó un 16% desde los $ 183,5 que cotizó el viernes 27 de enero hasta $ 154 del cierre de ayer (aunque en esta última jornada tuvo un leve repunte del 0,65%). La acción de Repsol en la Bolsa de Madrid también se vio afectada: entre el 23 de enero y ayer, el papel cayó un 8,67%, siendo nuevamente en esta última sesión el que más cayó, con un derrumbe del 4,09%. El diario Expansión de España atribuyó la baja a que la acción está «presionada de nuevo por las amenazas argentinas sobre YPF». Ayer fue el vicepresidente Amado Boudou, en declaraciones a Canal 7, quien volvió a fustigar a YPF. Aseguró que el problema no es «si se nacionaliza o no» la empresa, sino si la petrolera «hace uso de toda su capacidad instalada y su potencialidad de inversión» para la producción, o si continúa con una «lógica financiera de corto plazo».
«El problema no es si YPF es privada o no privada, sino si tiene sentido nacional, si su sistema de funcionamiento está pensado en la producción petrolífera, o con lógica financiera de corto plazo», dijo Boudou. Agregó que «es necesario que la petrolera, como tiene más del 60% del mercado hidrocarburífero en la Argentina, haga uso de toda su capacidad instalada y potencialidad de inversión, que se explore, pero también que se produzca».
Recordó que «a partir de 1999, empezó a declinar la producción de petróleo de YPF y, luego de 2003, la de gas», y subrayó que «la Argentina necesita satisfacción del mercado interno». También sostuvo que «en un proceso de crecimiento como el que se da en la Argentina desde 2003, con mayor necesidad de combustible cada año, no es razonable que teniéndolo en nuestro suelo se esté importando».
La ofensiva del Gobierno sobre YPF tuvo la siguiente cronología en las últimas semanas:


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