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Gobierno frenó ley del cheque en Senadores y postergó a M. del Pont
Miguel Pichetto, junto al sanjuanino César Gioja, explica por qué el oficialismo faltó del recinto. Treinta y seis senadores fue todo lo que consiguió la oposición tras la ausencia de Carlos Menem.
Sólo un acuerdo en torno a esa Bicameral podría destrabar el armado de una nueva sesión hoy. De lo contrario, el debate pasará para abril, ya que el próximo miércoles es feriado por el recuerdo del 24 de marzo y la otra semana el Congreso no funcionará por Semana Santa.
Suspenso
Así, la oposición se quedó ayer sin aprobar los cambios para distribuir más fondos del impuesto al cheque a las provincias (unos $ 7.500 millones mas); y el Gobierno, sin el acuerdo para Marcó del Pont, que ahora quedó en suspenso. Fue el costo que pagó el kirchnerismo por frenar el cambio en la ley del cheque.
La oposición cuestionó ayer en su retirada del recinto que Miguel Pichetto no había cumplido con la palabra comprometida un poco antes en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria. En realidad, era imposible que lo hiciera.
En esa reunión de presidentes de bancada radicales y peronistas rebeldes se habían impuesto a Pichetto al conseguir fijar como primer tema a tratar la nueva coparticipación del tributo sobre débitos y créditos bancarios.
El jefe del kirchnerismo aceptó bajar a sesionar, pero luego comenzaron a llegar órdenes cruzadas desde la Casa Rosada y la residencia de Olivos. A Néstor Kirchner, que ayer no estuvo presente en la sesión de Diputados, ese acuerdo no le gustó. La ausencia de Menem, quitándole a la oposición el voto clave para llegar al quórum, terminó de liquidar la posibilidad de sesionar, y el oficialismo no bajó entonces a regalarle un triunfo a los opositores.
Para el Gobierno, el daño fue menor: Marcó del Pont puede seguir en su puesto en comisión casi indefini-damente, mientras el Senado no se expida sobre su acuerdo. En esto, un mes más o menos no le hará diferencia.
Compromiso
Ayer, durante una hora se escucharon discursos de la oposición en el Senado mientras hacían tiempo para esperar el senador 37, que nunca llegó. Cobos levantó entonces la sesión, con el compromiso de Pichetto de sentarse hoy en la Comisión de Labor Parlamentaria a las 11. Allí se intentará armar otra sesión con el mismo temario, pero sólo será posible si la medicina y algún milagro consiguen reunir el número necesario, al que ayer colaboró la santafesina Roxana Latorre, como había anticipado.
Quedó también en el camino la votación del pedido de interpelación al ministro de Economía, Amado Boudou, quien la próxima semana debe asistir a la Cámara de Diputados para brindar un informe que el martes pasado eludió.
«En algún punto es muy bueno esto. Nadie tiene el poder total. Pero es desgastante. Hay que terminar con este culebrón», dijo ayer el radical jujeño Gerardo Morales para disimular la bronca que le había producido la derrota con el quórum.
Pichetto, en su estilo, pontificaba: «En la mañana de hoy modificaron y alteraron el tema de acuerdos que siempre es el primer punto que se trata en todas las sesiones y lo pasaron para después de la ley del cheque. Esto determinó nuestra no conformidad», dijo.
Detrás de esa pelea vuelve con fuerza otra, que amenaza con paralizar también el Senado. Hasta que no haya acuerdo en torno a la constitución de la Bicameral de control de los DNU no habrá posibilidad de organizar ninguna de las dos cámaras. Dentro de la oposición, el clima sobre ese tema tampoco es el mejor. Morales había negociado con Pichetto una vuelta a la conformación original de la Bicameral (antes que la oposición elevara en un senador el número allí, garantizándose la mayoría): 8 representantes del oficialismo y 8 de los bloques opositores, dejando la presidencia con poder de desempate para el radicalismo. Pero Luis Juez, el quinto senador agregado, se negó a dejar su cargo en la Bicameral, y Adolfo Rodríguez Saá lo apoyó. Sin el acuerdo, Pichetto recurrió a la Justicia, que ayer emitió el fallo exprés.


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