1 de noviembre 2010 - 00:00

Gobierno intenta retomar el control de votos en Senadores

Miguel Pichetto pasará a ser clave para el Gobierno. Tras la muerte de Néstor Kirchner podrá frenar nuevamente leyes opositoras en la Cámara de Senadores.
Miguel Pichetto pasará a ser clave para el Gobierno. Tras la muerte de Néstor Kirchner podrá frenar nuevamente leyes opositoras en la Cámara de Senadores.
Miguel Pichetto será desde hoy un hombre clave en la estructura de poder de Cristina de Kirchner. Y no porque en estos días el rionegrino haya hecho algún mérito distintivo en medio de los funerales de Néstor Kirchner. La realidad es que, frente al deceso que hace temblar toda la estrategia del oficialismo y la oposición en el Congreso, Pichetto pasó a ser el conductor político del kirchnerismo en el Senado, la cámara que pasará a tener el poder de bloquear las leyes que impulse la oposición.

Frente al nuevo horizonte que se abre para el kirchnerismo, dos caminos aparecen como posibles para los legisladores en duda: mantener distancia hasta que aclare o tomar posiciones de inmediato calculando el costo de bloquear ahora las políticas de la Presidente.

En el Senado, tanto el oficialismo como la oposición, están convencidos que prima esta segunda opción entre los senadores que hasta ahora oscilaban entre el apoyo al Gobierno en algunos temas y el voto junto a la oposición en otros.

Sin sorpresas

Nadie imagina que la rionegrina María José Bongiorno, de las más oscilantes en los últimos tiempos, se ponga ahora a complicar a Cristina de Kirchner en temas como el Presupuesto 2011 o la derogación de los superpoderes.

Lo mismo pasará con Roxana Latorre o el correntino José María Roldán. Sólo con esos nombres asegurados el kirchnerismo vuelve a garantizarse no tener sorpresas en esa Cámara.

El radicalismo comenzará hoy a replantearse toda la estrategia parlamentaria, sobre todo cuando falta un mes para el fin del período de sesiones ordinarias y existe el convencimiento que Cristina de Kirchner no las prorro-gará ni convocará a extraor-dinarias. Frente a eso debe replantear el debate por el Presupuesto 2011 y toda la lista de proyectos que la oposición prometió para este año, como reforma al INDEC, al régimen de los DNU o la derogación de los superpoderes.

Interrogante

El mayor interrogante para los radicales es hasta dónde podrán contar desde ahora con todos sus socios del peronismo federal, tanto en Diputados como en el Senado. Hay temor que los menos beligerantes comiencen a tener posiciones contemplativas con el Gobierno. Esa hipótesis refuerza la idea de que el Senado pasará nuevamente a reforzarse como cámara tapón para el Gobierno.

Más cuando casi ningún opositor tiene en mente que el estilo de gobierno de la Presidente pueda cambiar: «Ahora va a sobreactuar para mostrar que ella era quien conducía y que Néstor tenía un papel protagónico -dijo ayer el cordobés Luis Juez-, hay mucho fanatismo. Los fanáticos necesitan un mártir y ahora lo tienen. Ante tanto fanatismo no estaría mal una cuota de prudencia».

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