17 de enero 2018 - 00:00

Gobierno intentó explicar que no se lleva mal con el Papa

La visita a la región sin pasar por la Argentina sigue provocando el debate sobre la relación entre el Sumo Pontífice y Macri. El Gobierno dividido y los culpables de la indiferencia vaticana.

Chile. Francisco ayer en la misa que ofreció en Santiago. Aunque esté detrás de la Cordillera la frialdad del trato con el Gobierno obligó a que Marcos Peña negase que los cortocircuitos se hayan agravado.
Chile. Francisco ayer en la misa que ofreció en Santiago. Aunque esté detrás de la Cordillera la frialdad del trato con el Gobierno obligó a que Marcos Peña negase que los cortocircuitos se hayan agravado.
Un cruce formal y de pocas palabras entre Mauricio Macri y el papa Francisco, cuando el pontífice sobrevoló la Argentina, el lunes, remarcó frialdad, quizá en esa relación, pero recién ayer el Gobierno salió a dar alguna explicación, también formal y sobria. Con el jefe de gabinete Marcos Peña como vocero en la cuestión, el Gobierno aseguró ayer que no hay "ninguna cuestión política" interna que impida que el papa Francisco visite su propio país.

"Nosotros no consideramos que haya ninguna cuestión política en la no visita a la Argentina. Es su casa, es su tierra. Él no necesita invitación", dijo Peña, al responder sobre el tema en la conferencia de prensa que dio ayer, donde también confirmó que no habrá llamado a sesiones extraordinarias el mes próximo (ver notas pag. 10 y 11).

Lo cierto es que el papa Francisco llegó el lunes de esta semana a Santiago, Chile, iniciando una parte de la gira por Latinoamérica que lo hará descender también en Perú. Pero no es la primera vez que Francisco recorrerá la región. En rigor, es el sexto viaje que realiza por Sudamérica y en ninguna oportunidad visitó la Argentina.

El Gobierno, a través de Peña, explicó entonces que Francisco "considerará el momento y la mejor oportunidad" para regresar a la Argentina, país que dejó hace cinco años cuando comenzó su papado.

"Reiteramos que lo esperamos con el corazón y los brazos abiertos...", insistió Peña evitando cualquier tipo de reflexión sobre la relación del Gobierno de Mauricio Macri con la Iglesia. En esta oportunidad no hubo, siquiera, reflexiones de Jaime Durán Barba, quien algunas oportunidades resultó desacertado en caso de pretender una relación menos tensa con el Pontífice. En 2015, en plena temporada electoral, en referencia a la posibilidad de legalizar los abortos no punibles, el ecuatoriano había dicho que "lo que diga el Papa no cambia ni 10 votos, sea argentino o sueco", pero al año siguiente, el asesor de Macri admitió que Francisco "tiene una imagen mundial que nunca ha tenido nadie en Latinoamérica".

Peña insistió en que es "muy importante, en este momento en el que está aquí, en la región, y en el que muchas veces se arman debates, tomar dimensión histórica para entender el valor de lo que es tener un Papa argentino" y dijo que "tenemos que entender que no es nuestro Papa, es el de todos. Tenemos que intentar evitar llevarlo al terreno de lo político y entender su misión pastoral, su misión como líder espiritual y religioso".

Como sea, la llegada del Papa a Chile y a Perú desencadenó especulaciones sobre su ausencia en la Argentina.

"Es doloroso que pase por arriba nuestro y aterrice en otro lado", consideró el sacerdote Jorge Oesterheld, vocero de la Conferencia Episcopal Argentina.

El lunes, mientras el avión que lo trasladaba a Santiago sobrevolaba el territorio argentino, el pontífice dedicó una "bendición" a sus compatriotas por medio de un telegrama enviado a Macri.

"Envío desde mi corazón mis buenos deseos a toda la gente de mi madre patria, asegurando mi cercanía y bendiciones", expresó Francisco

Macri respondió que "Argentina lo acompaña" a Francisco "con el cariño y el respeto de siempre". Además, ayer, el Presidente arengó a su Gabinete con la frase "como pide el Papa, hay que insistir con la cultura del trabajo".

Mala onda

En el mismo sentido de disipar que hubiera cualquier situación incómoda salió ayer a opinar, el vicejefe de Gobierno porteño Diego Santilli.

El funcionario pidió ayer "desmitificar la mala relación" entre el Papa y el Presidente, y remarcó que "no hay mala onda entre Francisco y Macri".

"Hay que despersonalizar las cosas con eso de que si tienen buena onda o mala onda. El presidente Mauricio Macri y el papa Francisco aman a su país. Yo desmitificaría la mala onda entre Mauricio Macri y el papa Francisco", subrayó Santilli al negar que el hecho de que el Sumo Pontífice no visite la Argentina estaría vinculado a una supuesta mala relación. Ante las radios, Santilli destacó que Bergoglio "es como un embajador de la Argentina en el mundo", y que "me encantaría, sería feliz, de tenerlo presente acá en la Ciudad de Buenos Aires". "Que el Papa Francisco sea argentino es muy fuerte. Los que tuvimos la suerte de acompañarlo por haberlo tenido de obispo de Buenos Aires conocemos el amor que Francisco tiene por los argentinos", afirmó el vicejefe porteño.

Dejá tu comentario