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Gobierno le cedió a La Cámpora custodia de la movilización
Una multitud de militantes esperó y acompañó a Cristina de Kirchner en su paso por los Tribunales Federales.
Se dispuso un despliegue de unos 400 efectivos de la Federal que responden al Ministerio de la Nación y también colaboró la Policía porteña. La idea que primó fue que el desplazamiento de agentes no mortificara a los activistas de todos los grupos K para evitar provocaciones y enfrentamientos aunque, sin desbordes, los hubo. Los más y menos nostálgicos simpatizantes soportaron el clima a la espera del discurso que la expresidente extendió por más de una hora, en un escenario con equipos de sonido incluidos, que arrimó el titular del sindicato de porteros Víctor Santa María. En la organización estuvieron jóvenes de La Cámpora y también Oscar Parrilli, todo como antes.
Comodoro Py fue totalmente cortada para el tránsito para facilitar la manifestación, que terminó también extendiéndose sobre la avenida Antártida Argentina, y allí camporistas con pecheras azules controlaron en todo sentido la calles, inclusive vetando ingresos.
El cerco y vallado del edificio judicial y la disposición de efectivos -coordinada entre Nación y Ciudad de Buenos Aires- comenzó el martes a las cinco de la tarde con un corte total de la zona en la parte posterior de Comodoro Py.
El Gobierno había comunicado que se ocuparía de resguardar el edificio de los Tribunales y a la propia exmandataria, pero no evitó que dentro, en el cuarto piso, un grupo de activistas llegara hasta la puerta misma del despacho del juez Claudio Bonadio.
Es que, el superintendente del edificio, Alejandro Slokar -presidente de la Cámara de Casación Penal y ligado a Justicia Legítima- dispuso una baja presencia de efectivos en los pisos, liberando de algún modo esa zona cerrada y con permiso también para que adherentes a la expresidente siguieran su discurso asomados desde las ventas de los despachos judiciales.
Así, alrededor de los Tribunales Federales no se desarrolló ningún operativo de seguridad.
Un detenido por portar dos cuchillos por un lado y un enfrentamiento de un grupo con policías que terminó dispersándolos, fueron los momentos tensos de la marcha de adhesión a Cristina de Kirchner.
Después, algunos partieron hacia la Plaza de Mayo y otros a Recoleta, donde la expresidente saludó desde el balcón de su piso en un barrio que prefirió siempre al macrismo.
En la Plaza, los militantes se ubicaron detrás de las rejas que cercan la Casa Rosada, desde donde corearon "vamos a volver, vamos a volver", durante una media hora, como final de las manifestaciones de la jornada K.



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