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Gobierno levanta el ánimo militar con anuncio salarial
Sin el fervor mundialista luego de la derrota de la Selección con Alemania, la Presidente intentará reavivar el calor del Bicentenario en su primera aparición en vivo -la cena se transmite por el canal de televisión estatal- en el marco de la comida que año a año congrega a los uniformados en la efeméride de la independencia del país. El público castrense y su entorno familiar esperan algo más que referencias históricas: un aumento de sueldos. Bajo el formato de rumor, la mejora salarial (el 21 por ciento escalonado en agosto y setiembre) recorre los cuarteles y, como sucedió con el Mundial, es tan grande la expectativa que frustrarla implicaría ganarse el enojo. Contribuyó a este ánimo interno la gira periódica de la ministra Nilda Garré por guarniciones de las tres fuerzas para publicitar los logros de su gestión.
Explicaciones
«Es mandato de la democracia dar explicaciones al ciudadano», describió el secretario de Asuntos Internacionales Alfredo Forti, integrante de la comitiva de expositores del ministerio, en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral, y se retiró de manera abrupta del encuentro con oficiales del Ejército, al escuchar algunos comentarios desaprobatorios de los oyentes. Antes, el propio viceministro Gustavo Sibilla había sufrido una catarata de murmullos, toses y carraspeos del auditorio militar e inesperados cortes de luz que minaron su exposición. «¿Vos qué hiciste?», interrogó Garré ante la queja de Sibilla. «Nada», respondió el funcionario.
En esas recorridas la ministra sembró la ilusión de una mejora en los sueldos por la vía de un decreto en estudio que prevé la incorporación de las sumas fijas no remunerativas al haber. Una fantasía quizá más orientada a calmar a la oposición, el diputado Julio Martínez (UCR, La Rioja), presidente de la comisión de Defensa disparó un pedido de informes para que el Ejecutivo aclare la política salarial de las fuerzas basada en el otorgamiento de sumas fijas que no forman parte del haber. El uso de ese mecanismo «se ha traducido en una cantidad incierta de medidas cautelares y juicios al Estado por parte del personal retirado de las Fuerzas Armadas, cuya verdadera dimensión se desconoce», dice Martínez en su escrito. «Como los aportes se realizan sólo sobre las sumas remunerativas, se desfinancian los sistemas de retiro y las obras sociales militares, las cuales se encuentran en una situación crítica», agrega el diputado. «También la conformación del haber mensual del personal en actividad se transforma de por sí en un instrumento extorsivo sobre los oficiales superiores, ya que de tener alguna desavenencia con la autoridad política, pasarían a retiro y a cobrar automáticamente la mitad de lo que están ganado en actividad», concluye el legislador.
Algo hay de cierto: desde la semana pasada los tres jefes militares tienen en sus manos una brasa candente de 22 páginas, deben emitir opinión acerca de la reforma de la Ley para el Personal Militar Nº 19.101 (rige el mundo castrense) que promueve Garré. Incapaces de dar una respuesta conjunta como mandaría la doctrina que tanto declaman, cada uno de los tres jefes (inclusive el ausente titular del Estado Mayor Conjunto) espera que sea otro el primero en elevar el informe a la ministra, observar luego las represalias y readecuar así su ponencia en preservación del cargo. El proyecto girado por la ministra no incluyó el capítulo «Haberes», ni para el personal en actividad ni para el que está en situación de retiro. Era el más esperado porque allí debería detallarse cómo se liquida y percibe el sueldo y además qué suplementos integran el haber mensual.


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