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Gobierno y CGT acuerdan reforma y pasa al Congreso
• HOY SE CONOCERÁ EL TEXTO DE LA NORMA.
• HABILITAN TERCERIZACIÓN CON AVISO.
El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, logró un entendimiento con la cúpula de la central en un alto durante un seminario en La Rural. La controversia por nuevas figuras de empleados sin contrato pasarán a una comisión especial.
anticipo. El lunes 6-11 este diario informó del avance de las conversaciones entre el Ejecutivo y la central sindical. Próximo paso, el Congreso.
El otro aspecto que impedía un entendimiento amplio era el que consagraba para las empresas la posibilidad de tercerizar actividades como seguridad, limpieza, informática, gastronomía y transporte, con previo aviso al sindicato del rubro principal. El mayor objetor, sobre todo del último punto, era Hugo Moyano por tratarse de un factor esencial de su poderío creciente en la década pasada: el camionero accionó por años contra las empresas dadoras de carga sin afectar a los empleadores directos de los choferes hasta forzarlas a reconocer el personal como propio. Para zanjar esa negativa el Gobierno se comprometió a suavizar ese ítem bajo la posible aclaración de "transporte de personas" para diferenciarlo del de cargas, ámbito específico de Moyano.
No obstante ese compromiso en el sector del camionero ayer subsistían las incógnitas. En líneas generales el proyecto ya tenía un aval (sujeto al texto final) del triunvirato y de la "mesa chica" de la CGT. En teoría la presencia de Schmid, Frigerio y Sola en la mesa de ayer con Triaca debería bastar para incluir a Moyano en el entendimiento pero cerca suyo aclararon que aguardaría para pronunciarse la lectura de la versión final, y que incluso en ese caso podría no hacerlo. Se trata de un accionar propio del exjefe de la CGT, que históricamente eludió los acuerdos colectivos y se manejó de forma unilateral con el Poder Ejecutivo.
De igual modo persistía hasta anoche la incertidumbre en otros sectores críticos de CGT como el gremio de metalúrgicos (UOM) y los bancarios de Sergio Palazzo, hasta ahora más inclinados a rechazar cualquier pacto con el Ejecutivo, además de los previsibles cuestionamientos de las CTA y de sectores gremiales de izquierda.
Para el oficialismo era vital un acuerdo con la CGT. Miguel Pichetto, jefe del bloque peronista en el Senado, había advertido a los funcionarios que la iniciativa sólo prosperaría en ese ámbito con el aval explícito del sindicalismo tradicional. En caso de conseguirlo, el Gobierno avanzará luego en la Cámara de Diputados en las sesiones extraordinarias para impulsar su sanción.


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