26 de agosto 2014 - 09:12

Golpe a Moyano: habrá colectivos durante el paro

• "LA CONVOCATORIA FUE MUY DESORDENADA", SE QUEJÓ UN DIRIGENTE DE LA UTA

Hugo Moyano, Roberto Fernández y Luis Barrionuevo
Hugo Moyano, Roberto Fernández y Luis Barrionuevo
 La Unión Tranviarios Automotor (UTA), el gremio de los colectiveros, prevé darle hoy una pésima noticia a Hugo Moyano con su deserción del paro nacional convocado por el sindicalismo opositor. "La convocatoria fue muy desprolija", se quejó anoche ante este diario Mario Calegari, número dos del gremio que mantiene en vilo a los organizadores por su condición de estratégico en una medida de fuerza de alcance nacional.

De este modo, pareció preparar el terreno para anunciar hoy la decisión de no adherir a la huelga. Este diario pudo saber que por la tarde el líder de la UTA, Roberto Fernández, se reunió con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y que en esa instancia le aseguró que habrá servicio de colectivos.

La protesta, sin embargo, tendrá impacto por la participación de otras organizaciones del transporte de pasajeros, como dos de los gremios ferroviarios y buena parte de los aeronáuticos. Además, y a diferencia de los dos paros previos del mismo conglomerado de centrales sindicales (noviembre de 2012 y 10 de abril pasado) en este caso se plegará la Asociación Bancaria, aunque con su propio pliego de reclamos.

La CGT de Moyano y la versión "Azul y Blanca" de Luis Barrionuevo, junto con la CTA de Pablo Micheli, ya habían logrado un paro con alto acatamiento en 2012 y en este caso planeaban reforzar el impacto, basados en el malestar por los descuentos salariales por el Impuesto a las Ganancias y las subas de precios de los últimos meses, principales banderas de la convocatoria.

Sin embargo, las dudas de la UTA empañaron los festejos anticipados. La cúpula reunirá hoy a las 15 a los secretarios generales de todo el país para analizar el llamado a la huelga. En el gremio admitieron que las grandes seccionales (Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata) se oponen a la medida de fuerza, sobre todo luego de que el Gobierno aportara 85 millones de pesos en subsidios y compensaciones para destrabar la paritaria del sector de larga distancia, como publicó ayer este diario. También pesa en la jefatura de la UTA la posibilidad de la inminente entrega de un predio en el barrio porteño de Once para emplazar un centro de capacitación para choferes. Y hasta la gestión por un generador de electricidad para un edificio de la mutual de conductores. Estos últimos ítems dependen del ministro de Planificación, Julio De Vido, que en los últimos meses recuperó el rol de interlocutor central con el movimiento obrero.

Menos preciso, Calegari se limitó a señalar: "La convocatoria fue muy desprolija. Primero confirmaron el paro desde Bulgaria (donde varios dirigentes de los gremios del transporte participaron de un congreso internacional) y después fijaron la fecha sin nuestra presencia". Así pareció dejar listo el terreno para la deserción, aunque admitió que la UTA "comparte los motivos de la protesta".

La medida de fuerza tiene como ejes el Impuesto a las Ganancias, la inflación y la creciente amenaza de despidos y suspensiones, entre otros puntos. Además del impacto en el transporte público por la adhesión de dos gremios ferroviarios (maquinistas y señaleros) y de buena parte de los aeronáuticos (ayer confirmaron los técnicos aeronáuticos y los tripulantes de cabina), la huelga contará con la participación de los bancarios, los empleados de estaciones de servicios y ramas del sindicato de Moyano como la de recolectores y movimiento de combustibles y mercaderías. Capítulo aparte será el de las organizaciones de izquierda, tanto políticas como el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y el Partido Obrero (PO) como de piqueteros, como la Corriente Clasista y Combativa, que prometieron activar el paro con movilizaciones y bloqueos.

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