15 de febrero 2022 - 00:00

Gopinath, un cuadro técnico clave del monitoreo del Fondo

Argentina confía en Gita Gopinath. Al menos en el rigor profesional futuro de la número dos del Fondo Monetario Internacional. Se considera que la economista de origen indio-norteamericano será más técnica y profunda, pero menos permisible a las presiones geopolíticas internacionales que sus antecesores Geoffrey William Seiji Okamoto y David Lipton.

El primero, republicano, uno de los que más trabó la aceleración del Facilidades Extendidas Reloaded en momentos claves de 2021. El segundo, demócrata, se lo cree en Buenos Aires (quizá como error) como uno de los responsables del cierre del acuerdo stand by en los tiempos de Mauricio Macri, y (aquí sí con razón) como uno de los que más ajuste le reclama a la Argentina para cerrar el actual acuerdo.

Como contrapartida, se la considera a Gopinath como una histórica del organismo y como una representante del (siempre algo criticado desde el “board” del FMI) cuerpo de economistas técnicos que forman parte de la estructura diaria y semipermanente del Fondo. Además, debió pelear desde media tabla hacia arriba por llegar a ocupar el segundo cargo de importancia en la sede de Washington. El hecho que sea Gopinath quien determine gran parte del contenido final del Facilidades Extendidas Reloaded, con sus metas y obligaciones hacia la Argentina, y quien cierre fórmula con el brasileño Ilan Goldfajn para las aprobaciones trimestrales finales sobre el cumplimiento de las metas locales durante el trayecto de 10 años con el FMI, da cierta garantía de parcialidad. Lo que no quiere decir flexibilidad en el tratamiento del caso argentino.

Nacida en Calcuta, licenciada en Economía en la Universidad de Delhi, tiene una maestría en la Universidad de Washington y su doctorado en Princeton. Luego continuó su carrera como profesora en Chicago primero y Harvard después, especializándose en finanzas internacionales. Con carrera de años en el FMI, sorprendió su ascenso al puesto más importante luego de la directora gerente Kristalina Georgieva como primera subdirectora gerente, la persona que debe manejar técnica, económica y administrativamente el organismo financiero internacional, cargo que ocupa desde el 21 de enero pasado.

La más sorprendida incluso fue la propia administración de Joe Biden, quien aparentemente esperaba que se la consultara sobre un nombre de hombre o mujer norteamericana que sucediera a Okamoto, quién había llegado al puesto por recomendación dura y directa de su exjefe Donald Trump. Según la tradición, el puesto número uno del Fondo es para un europeo y el número dos para un norteamericano; mientras que en el caso del Banco Mundial es exactamente al revés. No es el caso de Gopinath, quién no tiene relación directa, ni partidaria ni económica, con el Partido Demócrata. Tampoco con el Republicano.

En síntesis, es un irreprochable cuadro técnico que responde a la línea propia del FMI, a la que ayudó a formar. Y que desde su cargo de número dos debe intervenir directamente, por ejemplo, en las futuras políticas del FMI como complemento al diseño de políticas financieras internacionales de ayuda a estados en problemas, debido a la segura crisis de los mercados que surgirá más rápido que tarde por el incremento de los costos de interés en todo el mundo.

La presencia de Gopinath, impulsada por la propia Giorgieva, le quita a los estados miembros del organismo la posibilidad de intervenir directamente en el otorgamiento, o quita, de los eventuales planes de socorro del FMI. Con Gopinath, se sabe que este tipo de presiones no tienen lugar. Y que el avance o retroceso de los diferentes stand by y Facilidades Extendidas, dependerá de los exámenes y dictámenes técnicos.

Es aquí donde ingresa el caso argentino. Junto con Goldfajn será la responsable directa del diseño final del acuerdo negociado en sus términos finales y de su ejecución trimestral en cuanto al cumplimiento de las metas y variables a las que se comprometa Buenos Aires. Y, por lo que saben en el Palacio de Hacienda, su visión puntual tiene poco de análisis del momentum político, y mucho de las teorías clásicas económicas de equilibrios generales.

Un último dato sobre Gopinath. Tiene mejor relación con Lipton, quien defendió su llegada al haber trabajado de manera directa cuando en sus tiempos de número dos del Fondo tenía a la profesional de Harvard como “Jefe de Economistas”, y consideró que podía ejercer una buena gestión. Lipton no tiene un buen concepto de Argentina y de la actual conducción de organismo. Tampoco la tiene Buenos Aires, desde donde incluso se pensó en algún momento en llevar a Lipton a la justicia por los eventos que llevaron a la firma del stand by durante el gobierno de Mauricio Macri.

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