Luego de editar en forma independiente dos discos excelentes, uno el que reunió a su banda original de fines de los ‘60, y otro en colaboración con los Isley Brothers, el único gran guitarrista sobreviviente de Woodstock, Carlos Santana, tuvo que aceptar que sin el apoyo de una discográfica cualquier cosa que grabe, por buena que sea, terminara pasando inadvertida. Por eso, luego de años sin aceptar las reglas del negocio de la música, Santana firmó un contrato con Concord, asociado a la tradicional discográfica Decca. Su primer trabajo para esta firma comandada por el gurú del hip hop, Rick Rubin, fue producido por el baterista Narada Michael Walden y cuenta con la participación de otro músico notable, el bajista Ron Carter. Pero este no es un autentico álbum; es un “EP” con dos temas extensos, excelentes, uno de 10 minutos titulado irónicamente “Do you remember me?”, y el del titulo, que apuesta al típico groove de solos de guitarra latina por el que Santana se hizo famoso. También hay dos remixes breves de los temas que justifican este EP, que no aportan mucho. “In search of the Mona Lisa” fue editado en CD y vinilo, pero claramente la estrategia es difundirlo en la web.
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Diego Curubeto
=Carlos Santana, “In Search of the Mona Lisa”. Concord/Decca.
Mayall, un prócer
Con 86 años y más de seis décadas de carrera, el inventor del llamado blues “blanco”, John Mayall, acaba de sacar un disco imperdible, a la altura de sus mejores trabajos de los años ’60 y ’70 en los que debutaron jóvenes promesas como Eric Clapton, Peter Green y el otrora rolling stone Mick Taylor. Mayall es fiel a las raíces del genero que fundó, sin el menor amague de “aggiornarse” bastardeando su música. Parte del secreto del sonido de “Nobody Told Me” tiene que ver con que fue grabado en el mismo estudio y con los mismos equipos con los que a mediados de los años ‘70 Fleetwood Mc grabó su disco más famoso, “Rumours”. Entre los 10 temas sin desperdicio hay un par de composiciones propias, covers de viejos blues negros y de algunos antiguos camaradas como Jeff Haley y Gary Moore. Con la voz intacta y su inconfundible talento para el órgano Hammond, Mayall sigue sabiendo elegir sus guitarristas. Aquí hay varios violeros legendarios, a los que este viejo lobo del rock y el blues supo adaptar a su estilo. Por ejemplo, Alex Lifeson, del grupo Rush; Steven Van Zandt (nada menos que la primera guitarra de la E Street Band, de Bruce Springsteen) y hasta Todd Rundgren.
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