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Graña: “Los tangueros estamos más aislados”
María Graña: “Un artista tiene que buscar que cada concierto sea un debut, sentirse de algún modo un principiante”.
Graña arrancó su carrera hace casi 45 años, cuando ganó el primer premio en un concurso televisivo. Desde entonces, pasó por las principales salas de Buenos Aires y del mundo, incluidos los teatros Colón y Carnegie Hall. Fue la voz de la orquesta de Osvaldo Pugliese.
Fue parte del exitoso espectáculo "Tango Argentino". Compartió discos y escenarios con figuras como Mercedes Sosa, Horacio Ferrer, Osvaldo Piro, Juan Carlos Copes, Roberto Goyeneche u Horacio Salgán, entre muchos otros. Fue cantante destacada dentro del elenco del legendario programa "Grandes Valores del Tango", con Juan Carlos Thorry, primero, y con Silvio Soldán, después. Grabó ocho discos "no tengo tantos como debería; aunque eso es algo ajeno a los artistas"-, el último de los cuales es "Entre Nosotros", registrado junto al cuarteto de Esteban Morgado y publicado en 2011. Acumuló premios Prensario, Konex y Carlos Gardel. El año pasado repetido en 2014-, fue protagonista del show "Las elegidas", en la sala grande del Colón, junto a Patricia Sosa, María Martha Serra Lima, Sandra Mihanovich, Valeria Lynch, Elena Rogers, etc. Y el próximo 9 de agosto volverá con un nuevo recital, con la dirección de José Ogivieki, en La Trastienda de San Telmo.
"La verdad es que todavía no sé qué repertorio vamos a hacer", dice a este diario. "Nos tenemos que juntar con el maestro Ogivieki y vamos a ver. Lo seguro es que lo armaremos en función de lo que el público conoce y también con algunas sorpresas. Igualmente, soy de las que cambian cosas sobre la marcha, en función de lo que va saliendo en el momento. Aunque, por supuesto, no podría dejar afuera temas como 'Caserón de tejas' ".
Periodista: ¿Qué la incentiva a seguir con tantos años de canto en sus espaldas?
María Graña: El afán de renovarme, de buscar cosas que me entusiasmen. Me ha pasado en épocas en que actuaba en casas de tango diariamente; a los tres meses, como máximo, optaba por dejarlo. Si no, se corre el riesgo de que se haga rutina. Cuando miro para atrás veo que 44 años de profesión son muchos. Pero a la vez hay que considerar que me vida artística ha tenido muchos "impasses", por cuestiones familiares, por los hijos. Y veo también el esfuerzo, el sacrificio, el estudio, la intención de dar siempre lo mejor, que es lo que permite un desarrollo. Quizá no sea original con esto, pero le diría que un artista tiene que buscar que cada concierto sea un debut, sentirse de algún modo un principiante; es una manera de poder transmitir lo que uno canta.
P.: ¿En qué se diferencia el presente del tango de los tiempos de sus comienzos en los '70?
M.G.: Antes yo notaba que los artistas estábamos más juntos, que formábamos parte de una comunidad. Estábamos en la televisión, nos veíamos a diario, nos conocíamos todos. Fue una época de mucha alegría. Actualmente es muy distinto. Cada uno está en su isla, haciendo su propio "métier"; ya no se trabaja en grupo. Es una pena porque cuando se hacen las cosas en conjunto es mucho mejor para todos. Recuerdo mi hermosa experiencia con "Tango Argentino", por ejemplo. O, mucho más recientemente, con "Las elegidas" en el Colón. Ahí pudimos estar juntas mujeres con historias y repertorios muy diferentes, compartir el escenario, disfrutarlo muchísimo y ser muy bien recibidas por el público.
P.: ¿Qué significó para usted cantar en el Colón?
M.G.: Me sentí halagada. Fue una emoción muy fuerte. Me recibieron muy bien, con un aplauso cálido y maravilloso. Para mí, como para cualquiera, es algo importante actuar en ese lugar con esa carga simbólica tan grande; es algo que queda en la historia de cualquier artista.
P.: ¿Y específicamente respecto del tango, cómo lo ve?
M.G.: Como cualquier género, el tango se renueva con los artistas que aparecen y hacen la diferencia. Fíjese en lo que pasó con el bolero y Luis Miguel; parecía que era un género terminado y explotó con nuevos modos, con nuevos arreglos. Le decía, con algo de tristeza, que antes veía mucha más comunión entre los artistas. Como contraparte, veo que los jóvenes están mucho más preparados, estudian, sean cantantes o músicos. Y en ese sentido, menciono dos casos de colegas más jóvenes que yo que admiro mucho: Lidia Borda y María Volonté. El maestro Pugliese o mis maestras de canto la actual es Roxana Barbará, una gran cantante lírica- siempre insistieron con eso del estudio, y tienen mucha razón. Si no, no se puede permanecer tanto tiempo en actividad.
Entrevista de Ricardo Salton


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