21 de junio 2013 - 00:00

GRANDES LIGAS: Obama muestra su as de espadas a Murdoch

GRANDES LIGAS: Obama muestra su as de espadas a Murdoch
No se puede decir que la relación Barack Obama y Rupert Murdoch sea lineal. Quien quiera postular que el presidente estadounidense busca socavar el inmenso poder construido por el multimedios que incluye a algunas de las marcas más corrosivas para su administración encontrará motivos para ello, y quien desee afirmar que el mandatario demócrata, retórica aparte, beneficia a Murdoch abriéndole las puertas a negocios lucrativos y concentrados, también hallará razones.

En este contexto debe entenderse lo siguiente: el Departamento de Justicia norteamericano está analizando una multa de 850 millones de dólares contra el Grupo Murdoch, un expediente del que ya habrían sido informados ejecutivos del conglomerado mediático que maneja marcas como The Times, The Sun y BSkyB (TV paga) en Londres, y Fox, The Wall Street Journal y New York Post del otro lado del océano.

La penalización en cuestión está relacionada con el escándalo de espionaje y extorsión cometidos por al menos un periódico de Murdoch en el Reino Unido, que tuvo como víctimas personas normales y a estrellas de la TV, el deporte y la política. Por caso, la familia del exprimer ministro Gordon Brown, acosada por un semanario sensacionalista del magnate australiano en relación con la pequeña Jennifer, fallecida en 2002 por una hemorragia cerebral.

El factor que dispara la amenaza de multa es la ley de Prácticas Corruptas en el Exterior que rige en Estados Unidos, dado que los medios de News Corporation, el holding de Murdoch, coimearon a policías británicos para acceder a detalles de expedientes policiales y a métodos de espionaje.

El escándalo, que motiva un intenso y extenso debate en el Reino Unido, no fue sólo originado en un par de editores inescrupulosos, uno de los cuales terminó como vocero y estratega de campaña del actual primer ministro, David Cameron. Y ese pase no fue sólo un ascenso de un prensero arribista (Andy Coulson). Está acreditado que tanto el gobernante conservador como su predecesor laborista Tony Blair mantuvieron una relación políticamente promiscua con el dueño y la gerencia del principal conglomerado de medios del mundo. El propio Brown había merodeado esas veladas íntimas antes de caer en las garras del sensacionalismo, que en el Reino Unido vende mucho.

Si se lleva a cabo la multa a Murdoch que se anuncia en Estados Unidos, habrá sido la mayor penalización histórica originada en la ley anticorrupción en el exterior. Según el analista de medios de The Guardian Michael Wolf, el castigo podría superar los mil millones de dólares. 

En este punto, se vislumbran dos Obamas. Uno, que activa semejante sanción contra el imperio más crítico de su gestión, el que no le da entrevistas al buque insignia de la cadena norteamericana del desánimo y el temor (Fox), el que le atribuye el malhumor social, el que permite la fusión Comcast-NBC y se ve beneficiado de rebote con la aparición de un canal de noticias que lleva al paroxismo la noción de prensa oficialista (MSNBC).

El otro presidente demócrata, más en la línea del no-drama Obama, sería el que puja en el seno de la Federal Communications Commission (AFSCA de EE.UU.) por abolir la histórica prohibición de propiedad cruzada entre medios gráficos y televisivos en una misma ciudad, un expediente que quema y tiene nombre y apellido, ya que abriría al magnate australiano la opción de empezar a elegir con qué diario quedarse de los tantos que están en crisis en el país del norte. Por lo pronto, activistas anticoncentración de medios denuncian que la FCC ya está haciendo la vista gorda con algunas licencias de Fox en ciudades lindantes con urbes como Nueva York en las que tiene formalmente vedado el ingreso.

El pronóstico es inestable. Murdoch acaba de dividir sus negocios, separando a los medios gráficos por un lado y la división televisiva, cine y entretenimientos, por otro. Se supone que para evitar que los primeros afecten a los segundos. Un nuevo capítulo de aproximaciones, odios, pactos y traiciones que caracterizan a la premier league de la relación entre medios y gobiernos.

@sebalacunza

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