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Graves disturbios por el ajuste en una Río de Janeiro “ingobernable”
Así la declararon las propias autoridades. Tras los Juegos Olímpicos, sufre una severa crisis, agravada por la recesión y el ajuste nacionales. Alerta: policías locales participan de las protestas.
VIOLENCIA. Policías estaduales y tropas federales reprimieron con dureza a los empleados públicos, grupos de izquierda y hasta policías rebeldes que ayer derribaron las vallas para copar la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro.
Cuatro líneas de vallas metálicas habían sido dispuestas en torno al Palacio Tiradentes, sede del Legislativo fluminense, para evitar que se repitiera lo ocu-
rrido el miércoles, cuando miembros del sindicato de policías invadieron el predio y causaron una serie de destrozos.
Acusado de ser omiso con los policías que atacaron la Asamblea, el jefe de la Tropa de Choque de la Policía Militarizada local fue separado del cargo por el gobernador Pezão, quien además pidió el apoyo de efectivos federales.
Una mujer dijo llorando, cerca de la Asamblea, que "me tiraron una bomba (de gas lacrimógeno) en la pierna, me quemó mucho". Mientras, un profesor declaró que "estaba sacando fotos cuando me dieron un balazo de goma en el costado de la cabeza".
La carga policial se hizo más violenta y desde varios frentes alrededor de las 14 hora local, cuando miles de disconformes se alejaron de la Asamblea Legislativa y se resguardaron en algunas calles adyacentes del centro carioca.
Pero poco antes de las 15, las columnas de empleados y activistas se reagruparon y volvieron a rodear el antiguo Palacio Tiradentes, por donde transitaban los carros blindados policiales que también se utilizan para ingresar a las favelas.
El gobernador dijo ayer que es inevitable adoptar medidas "duras" ya que el estado quedó en la ruina tres meses después de haber celebrado los Juegos Olímpicos y Paralímpicos.
Numerosos empleados públicos se quejan porque algunos llevan meses sin cobrar sus salarios, incluso la Policía se queja de la falta de recursos. Recientemente, los cuerpos de seguridad hicieron un llamado público pidiendo donaciones privadas.
El Gobierno regional anunció a comienzos de mes un duro paquete de ajustes con el que pretende ahorrar hasta 13.300 millones de reales (unos 3.900 millones de dólares) en 2017 y unos 14.600 millones de reales (4.270 millones de dólares) en 2018.
Según los cálculos del Ejecutivo, el déficit en las cuentas públicas llegaría los 52.000 millones de reales hasta diciembre de 2018 en caso de que no haya ajustes.
Río fue además fuertemente castigado por la crisis económica nacional, sobre todo por el desplome del sector petrolero.
El estado es considerado el barómetro de la realidad nacional, de un país de 8,5 millones de kilómetros cuadrados con escenarios regionales diversos. Asimismo, también es un banco de pruebas que permite medir la temperatura de la opinión pública nacional. Las tensiones desatadas por este conjunto de medidas son analizadas en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia.
Mientras llegaban las noticias sobre los disturbios en Río de Janeiro, en Brasilia los asesores del presidente Temer ultimaban ayer los detalles de la cena que el mandatario iba a ofrecer a un grupo de senadores para que aprueben la Enmienda Constitucional 55, por la cual se congelará el gasto público durante 20 años, actualizándolo según la inflación y sin tomar en cuenta el incremento poblacional, por lo que supone un severo ajuste a largo plazo.
La economía brasileña se redujo un 3,8% el año pasado y caería casi un 3,5% este año, en tanto que las modestas perspectivas de recuperación en 2017 oscilan entre el 1% y el 1,5%.
| Agencias ANSA y AFP, |
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